,

8 Claves Científicas Para No Rendirte Jamás

¿Recuerdas tus objetivos para este año?

Sí, esas metas que te marcaste al hacer tus propósitos de año nuevo, como ir tres días a la semana al pabellón o ilustrarse inglés de una vez por todas.

¿Cómo los llevas?

motivación

Si estás progresando, mis más sinceras felicitaciones 🙂 Pero si eres como la mayoría de parentela que conozco, lo más probable es que sigas tan acullá de tus metas como hace un año.

No te culpes. Permanecer motivado para seguir delante con nuestros planes es mucho más difícil de lo que parece. Eso sin olvidar que el 95% de la información que encontrarás es totalmente errónea o incluso contraproducente para tu motivación.

Sí, hasta ahora lo has estado haciendo muy mal para motivarte.

¿Qué aprenderás en este artículo?

¿No me crees? Si quieres comprobar hasta qué punto tus creencias están saboteándote te invito a contestar primero estas 3 simples preguntas:

Tipos de motivación: el origen de tus fuerzas

Para principiar es muy importante que conozcas qué tipos de motivación hay y en qué se diferencian, porque es imprescindible para encontrar la voluntad que te impulsará en los momentos más difíciles.

La motivación intrínseca

La motivación intrínseca es la que proviene de adentro de ti. La que se sustenta sobre tus títulos, sueños y deseos. Está ligada a tu indigencia de autorrealizarte, ilustrarse y crecer personalmente.

¿Verdad que nadie tiene que pagarte para que vayas a ver un partido de tu equipo protegido? Eso es porque tu motivación es intrínseca. Quieres ir a ver a tu equipo.

La motivación extrínseca

La motivación extrínseca son los factores ajenos a ti que te motivan a hacer poco, como por ejemplo el monises, el registro social o la triunfo. Es, en definitiva, la galardón que esperas conseguir por hacer poco.

¿He dicho galardón?

La gran mentira de la galardón

Resulta que ya ha quedado demostrado que, en universal, las recompensas no son buenas para motivarte. Solo son aperos a corto plazo y para conductas muy simples, como puede ser atornillar roscas en una dependencia de montaje durante horas.

Porque si lo que quieres es motivarte para una tarea más larga o compleja, las recompensas pueden ser una muy mala idea.

Esto se comprobó en un experimento clásico donde a unos participantes se les presentó un problema que debían resolver en forma de puzzle. A unos cuantos se les informó que si eran de los más rápidos en solucionarlo se les premiaría con monises, mientras que al resto no se le ofreció falta.

Motivacion extrinseca

¿Cuán más rápidos fueron los participantes del primer peña, los que sabían que podían aventajar monises?

La respuesta es que en promedio tardaron 3 minutos y medio más en resolver el problema.

Este test ha sido replicado multitud de veces con idénticos resultados. El problema de las recompensas es que te hacen pensar que, en verdad, no quieres hacer lo que estás haciendo. Y que por eso tienen que recompensarte.

Las recompensas provocan, en el fondo, que sustituyas una motivación intrínseca (la satisfacción personal de resolver el problema) por otra extrínseca (monises).

¿Recuerdas cuando eras un chico y hacías cosas por placer? Te motivaba tu curiosidad, la diversión y las ganas de ilustrarse.

Cuando crecemos perdemos esa motivación. De repente aparecemos en un mundo que solo vive por las motivaciones extrínsecas. Las recompensas destruyen tus motivaciones.

Las recompensas externas solo nos motivan a conseguir más recompensas. Y cuando la galardón desaparezca, tu motivación incluso se desvanecerá.

La primera regla de la motivación es…

Son las 1:47 de la tenebrosidad, hoy he tenido una maratoniana trayecto de 12 horas de trabajo, ayer dormí poco y sin confiscación ahora mismo estoy delante del ordenador terminando este artículo. ¿De dónde he sacado la motivación para ponerme a escribir?

De ningún flanco. He empezado a hacerlo sin estar motivado.

¿Sabes cuál es el decano error que comete la parentela cuando se comercio de motivación?

Esperar a sentirse motivada.

La inmensa mayoría de personas que conozco esperan sentirse motivadas para ir al pabellón o ponerse a estudiar, ¿pero quién dice que tengas que esperar a tener ganas de hacer poco para hacerlo?

El problema no es que no te sientas motivado. El problema es que crees que tienes que sentirte motivado. Pero la verdad es que no necesitas percibir falta para hacer poco.

Cuando no tengas ganas, en superficie de pensar en lo duro que es, simplemente recuerda que tan solo tienes que principiar a hacerlo para terminar haciéndolo.

Así de sencillo.

Hoy he completo de cenar a las 22:00 y lo final que me apetecía era ponerme a escribir en el ordenador. Verdaderamente prefería terminar de ver la película de Scott Pilgrim o tumbarme en el sofá a ver la final de la UEFA.

Trabajar de noche

Pero me he sentado delante del ordenador y lo he libre. Y me he hexaedro cuenta de que era ayer, mientras estaba cenando y pensando en lo cansado que estaba, cuando todo parecía más difícil. Una vez he empezado, no ha sido tan duro como creía.

Al principio tecleaba tardo, pesado, pero poco a poco me he ido animando. Cada vez me gustaba más lo que escribía, sentía que mis palabras fluían mejor y tenía nuevas ideas. Y ya llevo más de 3 horas y media así.

8 claves científicas para estar siempre motivado

Ahora que ya sabes que las recompensas son un enredo y que la única forma de realizar es no esperar a estar motivado, te voy a revelar las claves científicas para construir una motivación y fuerza de voluntad inquebrantables.

Presta atención porque vamos a romper varios mitos 🙂

1. Encuentra el significado oculto

Está tan de moda marcarse objetivos que a menudo perdemos de perspicacia cuál es su significado positivo.

Sin confiscación se ha demostrado en varios estudios que recapacitar el significado de lo que haces te dará decano fortaleza mental para seguir comprometido con ello. ¿Adivinas por qué?

Exacto. El significado es tu motivación intrínseca.

Y sin motivación intrínseca tu compromiso siempre dependerá de recompensas externas.

Para encontrar el significado te recomiendo el Método de los Tres Porqués. Es tan sencillo como preguntarte 3 veces ¿Por qué? Pero no lo menosprecies: lo que descubras puede ser absolutamente revelador.

Supongamos que tu objetivo es ir de forma habitual al pabellón.

  • ¿Por qué quieres ir al pabellón?
  • Para sentirme más atractivo.
  • ¿Por qué quieres sentirte más atractivo?
  • Porque quiero encontrar pareja.
  • ¿Por qué quieres encontrar pareja?
  • Porque quiero formar una comunidad.

¡Ah, amigo! El significado detrás de tu objetivo es formar una comunidad, no simplemente ir al pabellón.

Encuentra el significado de tu objetivo. Retener que estás haciendo poco con significado es mucho más poderoso que hacerlo sin más.

2. Guíate por tus títulos y no por tus objetivos

Ahora tienes claro que adicionalmente de pensar en tu objetivo es bueno recapacitar su significado.

Pero detrás de ese significado hay unos títulos que incluso debes tener presentes. De lo contrario solo pensarás en  metas concretas (ir al pabellón, formar una comunidad, etc) y eso tiene un aventura tremendo.

Porque dime, ¿qué ocurrirá si no las consigues?

Seguramente te frustrarás. Cuando te marcas un objetivo automáticamente estás creando la posibilidad de fracasar, y siendo realistas no es poco que apetezca demasiado.

Y no solo eso. Los objetivos pueden perjudicarte incluso cuando consigas alcanzarlos. El motivo es que cuanto más te comprometas con ellos más cosas estarás dispuesto a martirizar, a veces con consecuencias catastróficas.

Piensa en el representativo ejecutor que quiere datar a un puesto de ingreso dirección ayer de cumplir 40 primaveras. Si lo consigue pero para lograrlo ha desarrollado estrés crónico, se ha divorciado dos veces y ha enfermado del corazón habrá conseguido su objetivo, ¿pero le ha considerado la pena?

Paradoja de los objetivos

La buena novedad es que existe un camino mejor: avanzar guiado por tus títulos en superficie de por tus objetivos.

Imagínate que tu objetivo fuera coronar el Everest. Probablemente algunos de tus títulos serían la persistencia, el coraje y el crecimiento personal.

Podrías morar de conforme a esos títulos incluso aunque terminases fracasando. Aunque nunca llegases a alcanzar el pico del Everest, solo por intentarlo ya estarías cumpliendo con tus títulos. Seguramente te sentirías poco desencantado por no acontecer conseguido tu objetivo final, pero aún así tendrías la satisfacción de retener que has permanecido fiel a tus ideales.

Sustituye tus objetivos por tus títulos y nunca volverás a desmotivarte por fallo de un fracaso.

3. Separa tu meta en etapas

Varias investigaciones en Harvard han demostrado que falta puede motivarte más a continuar que la sensación de estar progresando. Cuando sientes que no progresas, por mucha motivación intrínseca que tengas, terminarás tirando la toalla.

Para lograrlo, la ciencia aconseja que te marques una serie de pequeños objetivos diarios, semanales y mensuales, porque a medida que vayas consiguiéndolos sentirás como te acercas más a tu objetivo final.

Volvamos al ejemplo del pabellón. Ir de forma habitual no incluye ningún progreso, así que tienes que preparar un plan concreto. Un ejemplo podría ser:

  • Primer día: hacer 20 minutos de cinta
  • Primera semana: ir 3 veces al pabellón
  • Primer mes: subir la velocidad de la cinta de valer un 10%
  • Etc

Conforme vayas obteniendo pequeñas victorias diarias, semanales o mensuales, tu confianza aumentará. Y eso te motivará a apañarse la subsiguiente vencimiento.

4. Visualiza el camino, no la meta

Uno de los mitos más extendidos y repetidos por muchos supuestos expertos es que debes visualizarte consiguiendo tus objetivos.

En ese caso, según dicen, todo el universo se pondrá a tu auspicio para que puedas lograrlos.

Pero si hacemos caso a lo que dice la ciencia, la verdad es todo lo contrario (lo siento, fans de El Secreto).

Cuando te visualizas a ti mismo consiguiendo un objetivo, tu mente se relaja. ¿Por qué? Porque le cuesta diferenciar entre verdad y ficción, y si cree que ya has apurado tu meta dejará de proporcionarte el estado mental necesario para conseguirla.

Lo que la ciencia recomienda es lo subsiguiente: en superficie de visualizar tu objetivo. visualiza el proceso que vas a seguir para lograrlo. Y recrea especialmente aquellos momentos en que corres el aventura de romper tu compromiso.

Para ello, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo es más probable que puedas caer en la tentación?
  • ¿Por qué? ¿Qué es lo que crees que te dirás a ti mismo para darte permiso?
  • ¿Qué sentirás?

Visualízate exactamente en esa situación, y una vez hayas creado una imagen vívida en tu comienzo, tienes permiso para preguntarte qué harías para continuar motivado y evitar rendirte.

Ser animoso está acertadamente, pero investigar que habrá situaciones que van a ponerte a prueba incrementa las probabilidades de que sigas luchando.

5. No caigas en la paradoja de la galardón

Imagínate que en tu cruzada por ir al pabellón logras ir 5 días seguidos.

¿Qué harías al retornar a casa el botellín día?

Si eres como la inmensa mayoría de los mortales probablemente decidirías recompensarte con algún capricho. ¡Al fin y al agarradera te lo mereces! ¿Quizás ese pastel de nata que lleva días en la frigorífico?

peligro de la recompensa

No lo hagas. Recompensarte con cosas que en verdad perjudican tu objetivo, por mucho que creas que te las mereces, ha demostrado que reduce tu motivación a grande plazo. Incluso puede tener consecuencias opuestas, en este caso engordar luego de una semana entera de pabellón.

Recuerda que tu motivación debe ser intrínseca, no extrínseca. Y cuando te recompensas, estás empezando a sustituir una por la otra.

La próxima vez que creas que te mereces poco que en verdad perjudica tus objetivos y títulos, recuerda porqué deberías resistirte. Está comprobado que recapacitar el porqué te ayudará a evitar las tentaciones.

6. Frente las dificultades, pregúntate si puedes hacerlo

La mayoría de personas, cuando les invade el desánimo, intentan motivarse con autoafirmaciones como “¡puedo hacerlo!” o “¡voy a lograrlo!”.

De nuevo, el pensamiento positivo llevado al extremo puede tener consecuencias muy negativas.

Las autoafirmaciones no han demostrado científicamente ninguna utilidad. Sin confiscación sí que hay una logística eficaz para permanecer motivado: en superficie de repetirte que puedes lograrlo, pregúntate si puedes lograrlo.

En varios estudios se ha comprobado que aquellos que se cuestionan si son capaces de alcanzar un objetivo generalmente tienen más éxito que los que simplemente se dicen que lo van a obtener. ¿Sabes por qué?

Pues porque las preguntas inician un proceso mental que inconscientemente rebusca la opción a tus problemas. Y solo necesitas una simple reformulación verbal para activarlo: ocurrir de afirmar a preguntar.

7. Ejercita tu fuerza de voluntad (sí, es posible)

Aunque cueste de creer se ha demostrado que la fuerza de voluntad es como un músculo que se puede entrenar. Cuanto más la uses, más tendrás.

Para practicar podrías poner “cebos” y resistirte a ellos, como por ejemplo dejar siempre una caja con caramelos en el pasillo de tu casa. Pero incluso existen otras dos formas muy eficaces de entrenarla:

  • La primera es el entrenamiento físico. Ejercitándote de forma regular (solo 15 minutos al día es suficiente) ya es suficiente para conseguir decano motivación, tal y como se ha demostrado.
  • La segunda es meditar. Se ha comprobado que meditando periódicamente estarás más preparado para resistir tus impulsos irracionales y proseguir tus compromisos.

Pero la voluntad incluso se agota: si un día has usado mucha, deberás descansar para reponerla (Vohs, KD. y Heatherton, TF.). Por este motivo no dejes lo más duro para el final del día. Organízate y hazlo cuando tengas más energía.

8. Identifícate con tu YO del futuro

Imagínate que un peña de amigos te propone ir a la playa un viernes adentro de dos semanas. Aunque recientemente estás harto liado te apuntas porque te apetece mucho verlos y ocurrir una tarde playera.

Llega el viernes, son las 4 de la tarde, tus amigos han quedado adentro de una hora y tú sigues con un montón de trabajo en la oficina. ¿Qué haces?

Probablemente les envíes un mensaje diciendo que no vas a poder ir, ¿verdad?

Si te suena esta situación no estás solo. El principal motivo por el que los humanos procrastinamos e incumplimos nuestras promesas es porque siempre creemos que en el futuro tendremos más tiempo excarcelado, más fuerza de voluntad y más ganas de hacer las cosas.

¿Sabes por qué ocurre eso? Pues porque se ha comprobado que pensamos en nuestro yo del futuro como una persona distinta a nosotros.

Tu yo futuro

Nos olvidamos que nuestro yo del futuro tendrá los mismos pensamientos y sentimientos que nosotros, y la consecuencia es que lo terminamos dejando todo para más delante.

Sin confiscación existe una forma muy sencilla de identificarte más con tu yo del futuro y evitar que eso te ocurra: cada vez que tomes la osadía que procrastinar poco, imagínate que ese futuro fuera hoy. Te darás cuenta de que no va a acontecer tanta diferencia entre tu presente y tu futuro, y eso te dará más fuerza de voluntad hoy.

Conclusión

La motivación nos pone muchas trampas. Pero dos sobresalen por encima de todas ellas:

  • La idea de que las recompensas son siempre buenas
  • La idea de que necesitas sentirte motivado ayer de hacer poco

Una vez tengas claro esto, lo subsiguiente es dotar de significado a tus objetivos, encontrar los títulos que van a guiarte y establecer pequeñas etapas que te permitan contar tu progreso.

Si adicionalmente entrenas tu fuerza de voluntad y empiezas a identificarte más con tu futuro, estarás en el camino para construir una motivación a prueba de bombas. Te aseguro que es más sencillo de lo que parece 🙂

·····

Si este artículo te ha parecido interesante te agradeceré mucho que hagas clic en alguna de las redes sociales de debajo. Con ese simple ademán me estarás ayudando a seguir delante con el blog. ¡Muchas gracias!

!function(f,b,e,v,n,t,s)
{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?
n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};
if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version=’2.0′;
n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;
t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];
s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,’script’,
‘https://connect.facebook.net/en_US/fbevents.js’);
fbq(‘init’, ‘187823229325195’);
fbq(‘track’, ‘PageView’); — Pau Forner Navarro to habilidadsocial.com

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *