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Aprende en 10 minutos cómo resistirte a las tentaciones

¿Tienes tentaciones por manducar alimentos «insanos»?

Me refiero a esos alimentos, que sabes que te llevan a la perdición. Esa cachete, que sabes que si empiezas con una, al final te comes el paquete. Esa oncita de chocolate, que te cuando te la metes en la boca ya no puedes detener y acabas comiéndote  media tableta o incluso entera. Esas patatas fritas, una, otra…y chas, la bolsa enterita. Esa cucharada de helado que te lleva a otra y otra y acabas rebañando el tarro.

¿Quién no ha tenido tentaciones por manducar esas cosillas alguna vez?

Cuando deseas, con muchas ganas, «ese poco que no te conviene»  (ese chocolate, esa cachete, ese heladito, esas patatas fritas…) tu cerebro comienza a sentirse acertadamente, solo de pensarlo. Lo empiezas a visualizar y a regocijarse casi sin probarlo. Y empieza a generarse la segregación de dopamina (neurotransmisor que tiene un papel acertadamente conocido en la motivación, el placer y el deseo).

Con este deseo se ponen en marcha los centros de remuneración del cerebro. Sabes que lo que deseas (por ejemplo, esa cachete de chocolate) te va a dar placer y te va hacer advertir acertadamente (aunque sea de una guisa efímera y cortoplacista). Lo deseas…¡ummmm!

Esa “sensación de placer” que tu cerebro ya ha comenzado a tantear se convierte en “necesidad” por conseguir lo que deseas: tu cerebro lo quiere ¡LO QUIERO YA!

La “necesidad” es la parte negativa del deseo.

El cerebro va a originar una cascada de hormonas estresantes para que consigas eso que deseas cuanto ayer. Es proponer, tu cerebro se estresa y quiere «ese poco» de inmediato. Por eso, te cuesta en ese momento, pensar con calma, no controlas ni qué, ni cuánto, ni cuándo…estás atrapada por el deseo incontrolado.

Para mandar esa respuesta agobiante del cerebro, cuando deseas poco con esa necesidad (ese antojo), me encanta usar una técnica acomodaticio y rápida, que aprendí de Elsa Punset. Ella ofrece una táctica (propuesta por neurólogos) que conlleva dos pasos a seguir.

Organización para mandar el antojo:

PASO 1. Fíjate y pon atención en eso que deseas y que sabes que no te conviene. No le niegues a tu cerebro lo que deseas, fíjate en lo que quieres, reconócelo y acéptalo.. pero no lo comas aún. «Me apetece ese chocolate, o esa cachete, o ese helado, o esas patatas fritas…».  Así disminuyes la respuesta agobiante del deseo.

PASO 2. Paciencia 10 minutos ayer de ceder al deseo. Una vez que lo reconoces, dile a tu cerebro que tendrá lo que quiere, pero en el interior de diez minutos. «Vale, me apetece esa cachete, ese helado… me lo comería ahora mismo, pero voy a esperar 10 minutos». Le dices a tu cerebro, que espere y que lo tendrá en 10 minutos.

Tu cerebro, cuando conoce las reglas del gozne se calma y frena esa necesidad que parecía incontrolable. Frena esa cascada de hormonas estresantes que causan los deseos. Es una guisa de entrenar el autoevaluación y la resistor a dejarse soportar por esos antojos incontrolados e insanos, en la mayoría de ocasiones.

Es muy importante esperar y tener esos 10 minutos. Aquí está la esencia. Tú puedes, te lo aseguro. Y durante esos 10 minutos, haz poco que te mantenga distraída (piensa o haz otra cosa) y por supuesto, establece cierta distancia con respecto a la tentación y tu deseo. Como enseña el Mindfulness, dejar un espacio, entre el estímulo y la respuesta, para tomar decisiones más alineadas a tu objetivo saludable.

Céntrate en la respiración, la mejor contraseña y áncora para conectar con el momento presente (momento Mindfulness). Pero puedes hacer muchas cosas, como tildar a una amiga, salir a dar un paseo, hacer control físico, escribir en un papel cómo te sientes (y luego puedes romper ese papel), utilizar un mantra o frase o afirmación empoderante (yo puedo, yo soy capaz, yo soy más válido que mi tentación, es una falsa amiga…), un baño relajante, ponerte a adivinar, a escuchar música, purificar u ordenar la casa…

En este tiempo logras aminorar la tentación y estarás en mejores condiciones de tomar una valor saludable, cuando pasen los 10 minutos.

Serás “más dueña de ti y menos esclava de tu tentación”. Necesitas ejercitar autoevaluación para conseguir tus metas saludables. Es proponer, se proxenetismo de muscular esa capacidad de tener esa frustración de ahora, para conseguir tu meta, más delante. Al principio, no será acomodaticio, pero entrenando y practicando regularmente y con un poco de paciencia, te aseguro que te compensará a medio y holgado plazo. Y así, conseguirás disminuir esa respuesta ansiosa y agobiante del cerebro.

Y ayer de manducar «ese poco», pregúntate:

¿Qué haría una persona que se quiere y se respeta a sí misma y a su cuerpo? ¿Qué haría una persona que se cuida, que tiente control en una situación similar?

¿Tienes verdaderamente ganas de «ese poco» o tienes escasez de verdad? si es escasez de verdad y no es hora de manducar, puedes tomar una infusión, un puñado de frutos secos naturales, una fruta…

¿Qué beneficio/s obtienes si lo comes? ¿Y si no lo comes? ¿Para qué lo quieres en este momento? ¿Qué hay detrás de ese deseo? ¿Qué emoción estás sintiendo? ¿Qué pensamientos te llegan?

Una vez pasado esos 10 minutos, si has resistido la tentación, enhorabuena. Has manada la batalla y tú controlas. Cuanto más practiques más dueña serás de tus deseos y estarás entrenando y fortaleciendo tu músculo del autoevaluación.

Si te ha podido la tentación, esta vez, no pasa mínimo, analiza la situación y aprende que ha pasado y cómo la puedes sortear y superar la partida la próxima vez que aparezca. No te rindas, las cosas no salen a la primera, lo importante es ir tomando consciencia y practicar.

Espero que te venga acertadamente esta táctica exprés para entablar a muscular el autoevaluación y entrenar tu mente para conseguir tus metas saludables.

Ya me contarás y si te parece interesante, ya sabes, comparte y vamos a muscular la resistor a las tentaciones insanas que luego hacen que te sientas mal y con sentimiento de culpabilidad.

Un abrazote cargado de energía.

May

PD.1. Si te estás planteando un cambio de hábitos de verdad, para entablar un estilo de vida saludable, sin momento de fin y me dejas acompañarte en tu delirio de transformación personal, hablemos. Soy una «copiloto» experimentada en este tipo de viajes de transformación. No es una dieta, es un software de coaching nutriemocional. Primero tu mente y luego tu cuerpo.

Te invito a un café supuesto, dónde veremos qué necesitas y si yo soy esa persona que puede ayudarte.

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— May Moron to maymoron.com

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