,

Cómo afectará jugar sin público – Lorena Cos

Nos encontramos frente a un hecho histórico, retar sin distracción, dormitorio fundamental de este espectáculo deportivo de gran calibre llamado fútbol.

En todos los medios se hacen eco del revuelo que puede causar este cambio de dechado para el futbolista. Tanto si se juega en casa como si se juega fuera, en ingenuidad el armario es el mismo, gradas completamente desoladas.

Pensamos en cómo afectará todo esto al deportista, pero aquí solo el tiempo nos sacara de dudas.

Todo esto puede influir en el rendimiento, claro que si, pero no solo por el hecho de retar sin sabido, que ya es poco importante, si no por todo lo que hemos vivido emocionalmente, por la ligereza con la que se han tenido que incorporar a la competición y la exigencia física a la que se van a ver sometidos en tan poco espacio de tiempo.

Es ordinario que el futbolista al principio se sienta desubicado al principio y que extrañe a su comunidad deportiva, al final no es a lo que están acostumbrados y llamará la atención hasta que se familiaricen con el nuevo entorno que les rodea.

Es muy importante poner el foco de atención en uno mismo, centrarse en el presente y en lo que ellos pueden hacer en cada momento.

Comparar la situación coetáneo con lo que teníamos antiguamente no nos ayuda a nulo. Es momento de cambios y de adaptarnos a ellos, no será lo ideal pero es lo que tenemos y el simple hecho de retornar ya es aventajar.

Todos coincidimos en que no tiene nulo que ver, que la esencia de fútbol se pierde pero son las cartas que nos han tocado y tenemos que hacer la mejor partida posible con ellas.

Es momento de identificar aquello que nos va a ayudar y dejar a un banda las diferencias puesto que eso no hará que nulo cambie, ojala, pero por contra si influirá de modo negativa en nuestras emociones.

Está claro que no podemos reemplazar el calor humano de la distracción, pero si se puede educarse a sacar lo mejor de esta nueva situación para que interfiera lo menos posible en el rendimiento de cada uno.

La pasión que se transmite desde las gradas es un motor
fundamental en la motivación externa del futbolista y es por ello que ahora va
a tener que gestionarse más desde internamente.

El dominio, el ruido y la pasión que crea el diletante le da vida al fútbol.  Todo este calor humano es un número estimulante para el rendimiento del que juega en casa y que se siente arropado por los suyos. 

Fuera de casa el tahúr no tendrá presión pero siquiera tendrá apoyo ni el empuje de su distracción. Sin presión ambiental y sin distracciones el tahúr podrá estar más concentrado en la tarea, en su equipo y en el monitor.

El apoyo entre compañeros será una dormitorio fundamental ya que les ayudará a engrosar la confianza y a encargar esta ingenuidad de la mejor modo.

Al final el futbolista se adaptará por qué se acaba adaptando a todo con profesionalidad y las circunstancias adicionalmente le permitirán desarrollar nuevos medios para hacer frente a los cambios que se vayan encontrando de la mejor modo.

La diferencia entre unos y otros la encontraremos en el cómo de rápido se recupere la mentalidad de competición adaptada a esta nueva situación.

Por todo ello trabajar el número mental ahora más que nunca va a resultar secreto para poder rendir al mayor nivel en un momento de cambio como el que vivimos.

— Lorena to lorenacos.es

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.