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¿Cómo nos ha afectado la crisis de COVID-19? – Cámbiate

Colaboración de Alejandro Vera, psicólogo

Que la crisis del COVID-19 nos ha afectado mucho a las personas es poco que no se le escapa a nadie. En este artículo, vamos a hacer un repaso de las deposición emocionales y los fortuna psicológicos que debemos desarrollar para poder “digerir” todo esto que ha sucedido.

¿El problema ha sido la cuarentena?

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Una frase que no he dejado de oír durante la cuarentena ha sido “cuando pase todo esto, os vais a hartar a trabajar”. Soy psicólogo, y se referían a que mucha gentío necesitaría presencia psicológica tras la cuarentena.

De hecho, así ha sido. Actualmente en el centro donde trabajo, estamos sobrepasados de consultas y tratando de dar cobertura a todas las personas que lo necesitan. Es afirmar, parece ser que es cierto, lo que ha sucedido ha provocado estragos psicológicos y emocionales en la población.

Sin requisa, ¿es responsabilidad de la cuarentena?

La cuarentena ha sido un proceso duro. Para muchas personas estar en casa sin tener más estímulo que el puedan encontrar internamente de sus paredes, ha sido poco difícil de transigir. Estar sólo con nuestros pensamientos no es poco sencillo, y siquiera lo es, la convivencia en pocos metros con algunas personas.

Aún así, según han ido pasando las semanas, cada vez tengo más claro que lo que está haciendo que muchas personas necesiten ayuda no ha sido el “quinta”, si no, la pérdida y la impotencia.

Estar encerrados en casa ha sido duro, incluso muchas personas han experimentado miedo a la hora de retornar a salir a la calle. Sin requisa, según avanzan las semanas, aquello se va quedando detrás y cada día que pasa, es poco que se parece más a una sucedido.

La pérdida y la impotencia

Photo by Dan Burton on Unsplash

No obstante, no todo es tan ligera de olvidar. Imagínate que un día volviendo del trabajo te encontrarás tu casa ardiendo y los bomberos te dijesen, lo siento, pero no puedes entrar. Lo único que puedes hacer es, sentarte a mirar como arde y esperar que todo salga lo mejor posible.

Si poco ha caracterizado a esta situación básico ha sido la pérdida y la impotencia. Muchas personas han tenido que contemplar como poco a poco perdían cosas que amaban o para las que habían luchado, sin poder hacer falta por ello, ileso esperar.

El ser humano no está “diseñado” para la calma, nuestra parte primitiva nos invita a pelear, a perseguir y controlar. Luego, la situación propuesta por el COVID-19 nos desarma y nos coloca en una posición antinatura.

¿Qué hemos perdido? Hemos perdido a seres queridos de los que no nos hemos podido despedir, sintiendo, adicionalmente, en muchos casos, que los han dejado expirar. Hemos perdido trabajos, oportunidades y proyectos. Hemos perdido relaciones, algunas qué, castigadas por el tiempo, no han sido capaz de sujetar una embestida como esta y otras, que simplemente estaban naciendo y a las que no se les ha podido dar continuidad.

Hemos perdido, en parte, nuestros planes de vida. Incluso hemos perdido la falsa sensación de seguridad, ahora, todos somos un poco más conscientes de nuestra fragilidad y de que en cualquier momento, puede suceder poco que arrase con todo.

¿Qué podemos hacer?

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En primer ocasión, ordenar el dolor, la tristeza o el sufrimiento. Ojo, no estoy diciendo que debamos resignarnos a estar mal, si no que, estarlo, no es un pecado haber. Lo deductivo es que tras todo lo sucedido, a muchas personas les esté costando remontar.

Una reacción que me he contrario en consulta atendiendo a personas, ha sido la de delito y frustración por no ser capaces de estar acertadamente. Muchas personas miran a su rodeando y ven como otra ya ha pasado página. Entonces se preguntan ¿por qué yo no puedo?

La verdad, es que no es que no puedas, si no que se manejo de un tema de velocidad. Cada persona tiene la suya. De hecho, la razón por la que los problemas se comienzan a hacer fábula y pesan demasiado, generalmente tienen que ver con no poder aceptar el estar mal. Esa frustración por pensar y notar que no se está pudiendo eliminar el mal estar, genera más impotencia, y esto a su vez, mas frustración con uno mismo/a.

Habilidades de resiliencia

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

La resiliencia es la capacidad para sobreponerse a las circunstancias adversas. No se manejo de dar palmas con las orejas, si no poder aceptar lo sucedido desde una posición que nos haga el menos daño posible.

Son muchas las habilidades que una persona puede desarrollar para ser más resiliente, sin requisa, en este caso me en voz baja con una: la de ser capaces de aceptar la realidad tal y cómo es.

Todo esto que nos ha sucedido nos coloca en una situación de injusticia. El sentimiento de injusticia nos lleva inevitablemente al pasado, a repasar una y otra vez lo que ha sucedido para tratar de entender por qué ha sido así.

Nos cuesta aceptar y comprender que las cosas pueden ser caóticas. Las personas necesitamos tener una sensación de coherencia y es qué, si las cosas suceden, es porque determinado ha hecho poco mal. Apañarse culpables, pensar que se tuvo que hacer de forma diferente, estas son las actitudes mentales que nos impiden poder aceptar que las cosas son como son.

Buscamos una explicación que nos calme y otorgue un sentido a las cosas. Sin requisa, a veces esto no es así y debemos poder aceptar que la vida en muchos momentos es simplemente un desastre. Porque, ¿quién nos aseguró que en la vida todo sería preciso y equitativo?

— Leocadio Martín to leocadiomartin.com

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