,

Comunicación asertiva y positiva en familias – Lorena Cos

Expresar nuestra opinión de forma consciente, congruente, clara, directa y equilibrada para muchos se convierte en un gran liza; comunicar nuestras ideas y sentimientos sin la intención de herir , actuando desde la cordialidad y la confianza es el objetivo.

Se alcahuetería de expresar lo que se siente, piensa, cree o se necesita, respetando el extensión del otro y abriendo posibilidades de diálogo.

Siempre explico que la asertividad es el puente que une a lo pasivo y a lo agresivo. Siendo pasivo aquel que no se respeta pero si respeta al entorno y agresivo, aquel que se respeta pero no respeta al entorno.

Comunicarse de forma asertiva hace que se respeten los derechos propios y de los demás (me respeto y te respeto). Así se conseguirá más a menudo lo que se desea y se está más satisfecho con los demás y contigo mismo.

En las familias como en cualquier sitio donde se convive, surgen conflictos, y más cuando tenemos adolescentes. Es la veterano inquietud en las familias, ¿Cómo me comunico?. Por eso me gusta partir de una premisa:

» Los que sois padres/madres sabéis lo que es ser adolescentes, pero los adolescentes no saben lo que es ser padres/madres»

¿Cómo comunicarme con mi tribu?

Siempre hay cosas que podemos mejorar con la finalidad de entendernos, darnos espacio y sobre todo, respetarnos.

Poco muy sustancial y que considero la saco de cualquier comunicación de calidad, es el tiempo, sin tiempo no nos implicaremos ni podremos dar esa presencia que requiere. Las prisas en esto no funcionan. Hay aspectos como los que os enumero a continuación que son muy importantes:

1.- Crear tiempos específicos para conversar con la tribu. No hay escusas.

2.- Viviendo el valencia del respeto desde internamente alrededor de fuera.

3.- Viviendo el valencia del perdón. Enseñando a perdonar y pidiendo perdón cuando nos equivocamos, los adultos los primeros para que ellos nos puedan copiar.

4.- Aprendiendo a escuchar. Demostrando audición activa (os escribiré un post próximamente sobre este punto).

5.- La expresión de sentimientos positivos, discernir y resaltar lo bueno.

6.- Dando las gracias. Por cada cosa y da igual lo pequeña que sea, no por ello tiene menos valencia.

7.- Hacerle ver a la persona que sus actuaciones te afectan sin privación de atacarla.

8.- Hablando de forma directa, clara y sin dar extensión a interpretaciones.

9.- Nunca creer que el otro sabe lo que estoy pensando. Asegurarme que lo ha entendido.

10.- Recapacitar que el cuerpo y nuestros gestos son igualmente una forma de comunicarnos y que deben ir de la mano.

¿Qué puedo hacer?

  • Afirmar las cosas siempre de forma positiva. Estamos acostumbrados a usar un idioma de tinte cenizo, a comenzar nuestras frases con un no, por ejemplo,  “no grites” ¿qué tal si decimos: “intenta conversar más bajito”?
  • Crear un clima emocional que facilite el dialogo. La comunicación debe ponerse a lugar en un ámbito de acuerdo. Ello facilitará la canalización de la determinación y la resolución de conflictos de forma asertiva.
  • Audición con atención e interés. Hay personas que dan sus opiniones, sin escuchar a los demás. Produce indiferencia del otro alrededor de él y acaba por perder la motivación por la conversación.
  • No acudir a las amenazas, no resulta una táctica productiva si no facilitadora de conflictos.
  • Pedir la opinión de los hijos. Los adultos debemos dejar la posibilidad de réplica. La predisposición a escuchar el argumento del otro y cobijar que puede no coincidir con el propio ayuda al diálogo.
  • Ponernos en el extensión del otro. Sé empático a la hora de conversar con tus hijos y entiende que pueden tener otros puntos de olfato.
  • Dar mensajes consistentes y no contradictorios. Como padres o madres, debemos memorizar la sagacidad de realizar peticiones de forma directa y que no sea contradictoria.
  • Obedecer a la regla de que “ Todo lo que se diga se cumple”. Ser coherentes con lo que decimos y hacemos.
  • Expresar y compartir sentimientos, sin sostener todo lo que piensas, solo lo necesario.
  • Ser claro a la hora de pedir poco y no deambular con rodeos. Aprende a sostener que no puedes cumplir.
  • Preguntar es interesarse. Explotar lo convierte en desconfianza.
  • Mostrar disponibilidad para conversar y escuchar. Es mejor sostener ahora no puedo que estar a medias.
  • No supongas lo que tu hijo piensa, comprueba y verifica.

<< Si todos ponemos de nuestra parte, si generamos espacio donde nos miremos a los luceros, nos escuchemos y estemos presentes como padres y madres, todo será mucho más dócil >>

*Si queréis información sobre mi trabajo con familias y adolescentes estaré encantada de atenderos y ofreceros la primera sesión valorativa totalmente gratuita*

— Lorena to lorenacos.es

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *