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¿Debemos poner a dieta a los niños con obesidad?

Te voy a contar dos secretos sobre la obesidad pueril que quizá no sabes.

Empiezo por el primero.

¿Sabías que… hay enfermedades que, en algunas personas, no muestran daño visible hasta pasados unos primaveras desde su primicia?  Esto es lo que se conoce como patologías silenciosas. Cursan sin hacer ruido, o lo que es lo mismo, sin difundir síntomas notables.

La obesidad y el sobrepeso pueril son una de ellas. Esta patología es encima uno de los problemas más importantes de salubridad pública del siglo XXI.

No obstante, aunque las comorbilidades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad (diabetes, hipertensión arterial, depresión etc) suelan dar la cara primaveras más tarde, son muchos los niños que las sufren desde pequeños.

A nivel mental, se observa que los niños con obesidad presentan anciano peligro de depresión, ansiedad, desprecio autoestima y otras alteraciones mentales como desórdenes en su conducta alimentaria.

En el plano físico, se observa un incremento del peligro de diabetes tipo II (distintivo del adulto), trastornos del máquina locomotor y alteraciones inmunológicas entre otras.

Infravalorar todas estas consecuencias, explica en parte, la poca importancia que se da a su prevención. Cuando es la mejor  forma de frenar su aparición y incremento. Esto se debe a varios factores. Uno de ellos relacionado con los hábitos que suele ocurrir detrás de esta patología,  y otro, con los de la propia fisiología de la obesidad.

En relación a esta última, es interesante que conozcas los dos procesos que se pueden dar cuando aumentamos nuestros depósitos grasos: hiperplasia (aumento del número de células grasas o adipocitos) o hipertrofia (aumento del tamaño de las células ya existentes).

En la etapa pueril y la adolescencia predomina la hiperplasia. Es proponer, es más manejable que los adipocitos al aumentar su tamaño se dividan. Por el contrario, en los adultos este es más difícil, pudiendo aumentar el tamaño de las células sin que se produzca la división.

Teniendo en cuenta que en la permanencia adulta el número de células grasas es practicamente el mismo que el apurado durante la adolescencia, y que la pérdida de peso por sí misma no induce una reducción del número de adipocitos, la prevención del sobrepeso y la obesidad pueril es fundamental.

Espero no haberte liado mucho con estos conceptos, pero los veía necesarios para que entendieras porqué es tan importante interpretar ayer de que la herida sea más difícil de recuperarse.

En extracto, tanto por el aspecto fisiológico como por la importancia de crear conductas saludables desde que son pequeños, la prevención del sobrepeso y la obesidad pueril es una responsabilidad que nos compete a a todos.

No esperemos a que esos niños se hagan mayores. No esperemos a que peguen el estirón (esta es una excusa errónea). No esperemos a que les cueste más cambiar sus elecciones dietéticas.

El momento es ahora. Para todos los peques por igual y con independencia de su composición corporal.

Ahora que ya sabes el primer secreto, voy a contarte el segundo. ¿Estás preparado?

Quizá estés pensando que a aquellos niños con sobrepeso u obesidad hay que ponerles a dieta; ¿lo crees?

Pues no. Y no solo no hay que ponerles a dieta, sino que te lo desaconsejo totalmente. Y esta es la segunda nudo que tenía ganas que supieras.

Los niños, al igual que los adultos, no necesitan ponerse a dieta para perder peso. Lo que necesitan es: comprensión, empatía y educación en hábitos saludables.

La dieta para perder peso prohibe, demoniza y pone el foco en la comida como medio para cambiar nuestro cuerpo. Enseñar a los niños que debemos usar la provisiones con esta connotación y propósito no fomenta una relación saludable con la provisiones. 

Sé que todo esto puede resultarte difícil. Más arduo aún si tú igualmente has experimentado el malestar que produce observar que no tienes un peso saludable. Quizá esa incomodidad quieres que no esté presente en tus hijos, y ese deseo, te lleva a inquirir la posibilidad en las dietas. Porque piensas que en estas está la posibilidad.

Te entiendo. Sin secuestro,  lo que verdaderamente les ayudará a predisponer, frenar o mejorar esta perturbación y a disfrutar de un buen estado de salubridad físico y mental, es la promoción de unos hábitos de vida saludables.

Hábitos que tiene que verte practicar a ti y al resto de la grupo. Sí, nosotros somos su mejor ejemplo. 

Por otra parte de practicar conductas saludables en grupo, es importante promover un hogar sin dietas. Evita murmurar de restricciones alimentarias, alimentos malos o productos prohibidos. Siquiera le hagas creer que el cuerpo mide su valía. Y sobre todo…evita juzgarle, regañarle o culparle por ingerir alimentos que crees que no debería.

Seguir todos estos consejos podrían ayudarle no solo a predisponer esta enfermedad, sino igualmente otras como los trastornos del comportamiento comestible.

Sumado a lo que ya te he contado, ¿qué más cosas pueden ayudarnos a frenar el sobrepeso y la obesidad pueril?

1. Pedir ayuda profesional.  Es necesario que el diagnosis sea realizado por un inodoro (pediatras, médicos endocrinos y/o nutricionistas). Lo que tus luceros vean o interpreten, no siempre se corresponde con la sinceridad. Es importante que el profesional que elijas no ponga el foco en los percentiles o el IMC y tenga en cuenta otras muchas variables. Y sobre todo, que no responsabilice al pequeño de su perturbación. Yuxtapuesto con esto, y por todo lo que te he contado, te recomiendo huir de profesionales que te recomienden ponerle a dieta. Para evitar esto final, te aconsejo contar con el apoyo de un nutricionista especializado en provisiones pueril y educación alimentaria.

2. Practicar una provisiones saludable en grupo. El peque no tiene que ingerir diferente a vosotros o observar que sigue una provisiones exclusivo para perder peso.  Siquiera le obliguéis a ingerir alimentos que no quiera, ni le prohibáis otros que son menos saludables. La esencia está en guatar la despensa, el frutero y los platos de opciones saludables, a la vez que ricas y atractivas. La exposición repetida favorecerá su comicios de forma autónoma.Si necesitas ayuda extra en este punto, echa un vistazo a mi curso APRENDE A COMER SANO.

3.Promocionar la maña de entrenamiento físico a través de actividades que le diviertan. Evitar que estas sean una obligación para él o ella, y que al contrario, se conviertan en un hobby que disfrutáis juntos.

4.Incentivar la vida activa. Siempre que sea posible, es mejor que vayáis andando al colegio, al polideportivo o a ver a sus abuelos. Incluso es buena idea que subáis las escaleras en puesto de coger el montacargas, o compartir tareas del hogar que sean compatibles con su permanencia y responsabilidades. Todo esto le ayudará a incrementar su actividad diaria (y a vosotros igualmente :)).

5. Escuchar y atender sus emociones. Los niños, al igual que nosotros, sienten y se emocionan. Es importante ofrecerles un espacio para que compartan con nosotros cómo se sienten y qué les preocupa. En ocasiones y con frecuencia en la obesidad, detrás de una conducta alimentaria desadaptativa, se esconde una inadecuada gobierno emocional.

En conclusión y a modo de extracto, la mejor fórmula para predisponer/tratar el sobrepeso y la obesidad pueril, no es otra que la de enseñarles a disfrutar de un estilo de vida saludable. Y para lograrlo… el cambio empieza en vosotros.

Este es sin duda el mejor regalo que podemos hacerles a lo espléndido de su vida; ¿no te parece?

Hoy me despido con una gran sonrisa porque hace unos días nominaron el blog como finalista en la categoría de hábitos saludables para los premios 2020 encuentratucolchón.com 

¡Estoy súper emosionadaaaa!

A partir del 14 de Mayo tendrás el enlace arreglado, para que si te apetece, me dejes tu voto.

Un ataque.

Foto de Kristina Paukshtite en Pexels

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— María Neira to www.nutriendomicambio.com

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