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Desarrolla Tu Comunicación Asertiva: Guía Paso a Paso 

La asertividad. Todo el mundo sabe lo que es pero en el fondo nadie la practica, ¿me equivoco?

Probablemente hayas letrado lo mismo que yo. Que es una porte y una forma de comunicar donde defiendes tus derechos con firmeza. Y seguramente además conozcas sus beneficios: si eres asertivo sentirás que respetan tus convicciones y opiniones, y eso puede ser un gran apoyo para tu autoestima.

La comunicación asertiva

Sin requisa, lo habitual es que frente las exigencias de los demás terminemos respondiendo con pasividad. Hasta que a veces un cúmulo de circunstancias provoca que no podamos sujetar más y estallemos.

Lógicamente eso puede tener mercancía secundarios asaz indeseables.

Desgraciadamente esta es la única información que encontrarás en la mayoría de artículos sobre asertividad que corren por ahí. Te recuerdan la importancia de ser asertivo y luego te animan a salir ahí fuera y guerrear por tus derechos sin más herramientas que tu voluntad.

“¡Defiende lo que piensas!” “¡Empieza a proponer que no!” “¡Exige que te respeten!”

Esto no suele dar buenos resultados. Si en un arrebato de asertividad le dices a un amigo que no piensas retornar a dejarle peculio o le recuerdas a tu director que es un déspota, lo más probable es que termines ganándote muchos enemigos. Y por eso regresas a la seguridad de la pasividad.

Entonces, ¿existe alguna forma correcta de usar la asertividad? ¿Es posible conseguir que te respeten pero a la vez empaticen contigo?

Sí. Y la secreto la tienen tus sentimientos y deposición.

¿Qué aprenderás en este artículo?

¿Qué es efectivamente la comunicación asertiva?

La comunicación asertiva no solo te ayudará a defender lo que crees adaptado para ti. Como aprenderás hoy, además es capaz de mejorar la calidad de todas tus relaciones.

El principal obstáculo de la asertividad viene de remotamente. Durante siglos la sociedad nos ha estado enseñando una forma de comunicarnos que provoca conflictos y malestar, a esconder nuestros sentimientos (¿recuerdas cuántas veces tus padres te dijeron que no llorases cuando eras pequeño?) y a fingir delante de los demás.

La asertividad no es simplemente proponer lo que piensas. Significa comprender tus deposición, hacerte responsable de tus emociones y en última instancia conectar con los demás.

Pero esto exige un cambio radical en tu forma de pensar y expresarte.

cambio radical

La comunicación asertiva (o no violenta, como el Dr. Marshall Rosenberg la bautizó), parte de un principio fundamental de la empatía: detrás de cada uno de nuestros actos hay una obligación no satisfecha.

Si te centras en comprender tus deposición y las de los demás, y no en percibir las discusiones, tu forma de relacionarte cambiará totalmente. Porque en el fondo nuestras deposición como seres humanos son muy parecidas, y eso te permitirá crear vínculos emocionales.

Cómo comunicarte asertivamente

¡Pero vayamos al ántrax! La verdadera comunicación asertiva, la que acerca posturas y te permite expresarte con la certeza de que no vas a herir a nadie, se cimiento en la venidero fórmula:

  1. Observar los hechos sin enjuiciar
  2. Responsabilizarte de tus sentimientos
  3. Encontrar tus deposición no cubiertas
  4. Hacer una petición concreta que respete las deposición de las personas

Esta comunicación es empatía pura. Una vez empieces a usarla no solo te parecerá natural expresar tus deposición, sino que enterrarás tu papel de víctima al responsabilizarte por fin de tus emociones.

Pero ayer un aviso: esta forma de asertividad no tiene como objetivo convencer a los demás o imponer tus deseos (aunque son mercancía secundarios habituales). La meta es que obtener que comprendan plenamente tus deposición y emociones.

Por eso se centra en expresar sentimientos y deposición, en punto de críticas o juicios morales.

1. Observa y comunica los hechos sin enjuiciar

La cojín de la asertividad es separar tus observaciones de tus evaluaciones.

Para ello debes describir lo que ha ocurrido sin emitir ningún pleito o interpretación, simplemente explicando de la forma más objetiva que puedas lo que has observado.

Si no lo haces así y tu interlocutor percibe que estás emitiendo un pleito sobre lo que es bueno o es malo, va a dejar de escucharte desde el primer segundo.

No escuchar

Imagínate que llevas vigésimo minutos haciendo nalgas para comprar unas entradas para el cine. Te descuidas un momento para mirar el móvil y a la que vuelves a sublevar la traza ves que hay una persona delante de ti que ayer no estaba.

Si le dices “Es usted un maleducado, ¡se ha colado!” probablemente esa persona se defienda, porque en su existencia interna nadie se considera desconsiderado. Pero si le dices “Disculpe, ayer usted no estaba delante de mí” es más probable que reconozca la situación.

Sí, quizás niegue tu observación, pero entenderás por qué lo hace y cómo capotear con eso más debajo.

Lo importante es que describiendo lo que has observado sin añadir ninguna evaluación personal aumentarás las probabilidades de que te escuchen, evitando que se pongan a la defensiva de inmediato.

Cambiar tus interpretaciones en simples observaciones te ayudará a responsabilizarte de tus reacciones tomando tus deposición como el origen de tus sentimientos en punto de culpabilizar a los demás.

Porque, como dijo en su momento el filósofo Krishnamurti, observar sin enjuiciar es la forma más elevada de inteligencia humana.

2. Identifica y expresa tus sentimientos

Si el primer paso de la comunicación asertiva es observar sin enjuiciar, el segundo es expresar tus sentimientos. Esto es muy importante por una razón: porque tus sentimientos son la única existencia que no admite discusión.

Para demostrártelo, ayer debo hablarte del Camino a la Hecho.

Camino a la Acción

El Camino a la Hecho es el proceso mental a través del cual:

  1. Recibes una información
  2. La mezclas con tus conocimientos y deposición para transformarla en pensamientos
  3. Esos pensamientos te causan sentimientos
  4. Actúas en función de esos sentimientos

De esas 3 etapas que preceden tus actos (información, pensamientos, sentimientos) ¿cuál dirías que es la única existencia indiscutible?

¿Puede ser la información que recibes?

No. La información que recibes puede ser incompleta o simplemente contener cosas que no puedes percibir. Si vas conduciendo y un coche se sitúa en tu ángulo muerto no lo verás, pero el transporte seguirá estando ahí.

Vale, la información que observas NO tiene por qué ser la existencia. ¿Y tus pensamientos?

Imagínate que has quedado para una primera cita posteriormente de conocerle por internet. Esperas 10, 20 y hasta 40 minutos hasta que decides chillar. Y tiene el móvil desconectado.

¿Qué pensarías? Probablemente que te ha plantado, especialmente si te ha ocurrido ayer.

Pero ¿y si resulta de camino se le ha estropeado el móvil y encima se ha desacertado de calle y ha terminado en la otra punta de la ciudad?

¿Improbable? Bueno, a mí me ha ocurrido.

Así pues, tus pensamientos NO tienen porque ser la existencia.

Lo único que es positivo e indiscutible son tus sentimientos. Aunque la información que recibas sea incorrecta y lo que pienses esté desacertado, lo que seguro que es cierto es lo que eso te hace percibir.

Si te sientes triste, ¿algún puede convencerte de que estás alegre? No, tu tristeza es positivo.

Las situaciones y los actos de las personas nos provocan emociones, y solo comunicándolas conseguiremos expresar nuestra existencia más interna. Porque aunque sean negativas, se ha demostrado científicamente que es una de las formas más eficaces de ocasionar empatía, la cojín de la asertividad.

El problema es que no estamos acostumbradas a identificar nuestros sentimientos porque nos centramos en enjuiciar qué hacen mal los otros. Lo más habitual es proponer “mi pareja no me entiende” cuando lo que correspondería es “no me siento comprendido por mi pareja”.

La secreto es centrarte en describir tus sensaciones internas en punto de explicar tus pensamientos o interpretaciones de los actos de los demás.

Por ejemplo: “Me siento solo” describe una experiencia emocional tuya, mientras que “Siento que no me quieres” es una interpretación de los sentimientos de la otra persona, y como tal puede estar equivocada.

Evita dar a entender que hay poco incorrecto en el otro. Solo así conseguirás que empaticen contigo y empiecen a respetar tus deposición.

3. Encuentra tu obligación no satisfecha

El tercer paso consiste en encontrar y expresar tus deposición reales. Es el paso más difícil, pero además la información de la comunicación asertiva.

Primero debes tener claro que tus sentimientos no aparecen por arte de encanto. Siquiera los provocan los actos de los demás: los crean tus deposición. Te sientes admisiblemente cuando tus deposición están satisfechas, y mal cuando no lo están.

Por ejemplo, si te sientes solo es porque necesitas percibir más afecto y cariño. Si te enfadas cuando algún se apropia de tus méritos en el trabajo, es que necesitas sentirte obligado.

Las deposición representan la parte más profunda de nuestra humanidad, por eso todos compartimos las mismas. Existen muchas clasificaciones, pero yo las separo en las siguientes:

Necesidades humanas

Las deposición vitales (ingerir, adormecerse) suelen estar siempre cubiertas, pero a las otras (seguridad, identidad, aprecio, autonomía, comprensión y diversión) les darás más o menos importancia según la situación y momento en que estés.

Pero todo el mundo comparte las mismas deposición. Todos necesitamos sentirnos apreciados, seguros o comprendidos. Por eso es más tratable conectar con la parentela cuando las expresas, porque saben a lo que te refieres.

Y esto nos lleva a otra de las claves principales de la relaciones personales. Cuando no entiendas los motivos de algún para hacer o proponer poco, para enfadarse o deprimirse, pregúntate qué obligación no cubierta puede activo detrás. O mejor aún, pregúntale qué necesita efectivamente.

Quizás ahora estés pensando que mostrar tus deposición te hará relajado. Pero la existencia es todo lo contrario. Te ayuda a empatizar con los demás porque estarás hablando en un verbo universal, y eso provoca que además sientan la obligación de fugarse tal y como quedó demostrado en este estudio.

Nuestras deposición son el motor de nuestro comportamiento, y las críticas que la parentela emite son el reflexiva de que no las ha satisfecho. Si algún te dice “Es que nunca me escuchas” lo que quiere comunicar efectivamente es que su obligación de comprensión no está cubierta. Si tu pareja te recrimina que te importa más tu trabajo que ella, lo que en existencia te está diciendo es que necesita más afecto.

Esta es la grado más difícil de la comunicación asertiva porque no estamos educados para identificar y expresar nuestras deposición, sino para enjuiciar a los demás cuando no las respetan. Pero es imprescindible para alcanzar el paso final.

4. Haz una petición activa y concreta

Llegamos a la última etapa de la asertividad. Consiste en expresar claramente lo que quieres o esperas de los demás.

Identifica qué comportamiento lograría satisfacer tu obligación no cubierta, y exprésalo con detalle para que la otra persona pueda arriesgarse si quiere ayudarte a cubrirla.

Lo mejor de todo es que al activo expuesto previamente tu obligación no cubierta en el paso 3 habrás creado una conexión empática y estará más dispuesta a decirte que sí.

¡Pero cuidado! Asiduamente cometemos dos errores al hacer peticiones:

  1. Opinar lo que no queremos en punto de lo que sí queremos
  2. Concretar poco y dejarlas abiertas a la interpretación de los demás,

Un ejemplo:

Opinar “No me grites” a algún no le muestra el camino a seguir a partir de ahora. Tú lo que quieres decirle es “Trátame con respeto”, ¿verdad?

Vale, “Trátame con respeto” es mejor porque expresa lo que sí quieres, pero tiene otro problema: es demasiado ingrávido y no concreta falta. En cambio “¿Te importaría dejarme terminar de departir y desmontar la voz conmigo?” sí que expresa específicamente lo que quieres.

Otro ejemplo:

“No me gusta que llegues tarde” no es ni concreto ni comunica la obra que esperas de algún. “Me gustaría que fueras puntual” expresa tu deseo, pero siquiera lo especifica. Sin requisa “¿Cómo crees que puedo conseguir qué llegues 5 minutos ayer a las reuniones?” sí que informa exactamente del venidero paso que esperas en esa persona.

Céntrate en lo que quieres y sé lo más específico posible. Convierte tus peticiones en acciones concretas que los demás puedan realizar. Cuanto más claro seas, más probabilidades tendrás de que satisfagan tus deposición.

Por extremo, cuando hagas una petición, asegúrate de que en ningún momento se convierte en una exigencia. De lo contrario no estarás empatizando con la otra persona, sino demostrándole que antepones tus deposición a las suyas.

Cuando algún percibe que no vas a reaccionar mal responda lo que responda, generarás confianza, se sentirá más dispensado y las probabilidades de que acepte se multiplicarán por dos. Está demostrado científicamente.

Igualmente es importante realizar tus peticiones en forma de pregunta, porque así demostrarás que respetas sus deposición. Tal y como avala este estudio, preguntar es más convincente que pedir.

Pedir

Cuando a pesar de todo esto te encuentres con un no, asiduamente significará que tu petición supone un sacrificio demasiado noble en las deposición de la otra persona. Entonces deberás continuar dialogando para encontrar nuevas posibilidades que os permitan satisfacer las deposición de los dos.

Ejemplos de comunicación asertiva

Si unimos las 4 etapas de la comunicación asertiva quedaría poco así:

  1. Observación: Cuando veo/oigo [tu observación]
  1. Sentimiento: Siento que [tu sentimiento]
  1. Necesitad: Porque necesito [tu necesidad no satisfecha ]
  1. Petición: ¿Podrías/Te importaría hacer [algo concreto]?

Imagínate que quieres pedirle a un compañero de trabajo que deje de presentar los proyectos en equipo como si él fuera el único responsable.

Sí, un día puedes perder la paciencia y decirle “¡Estoy harto de que nunca me reconozcas falta!”.

O además puedes usar este esquema asertivo y proponer:

Las dos últimas veces que has presentado el tesina no has mencionado mis aportaciones (tu observación) y eso me desconcierta (tu sentimiento) porque me gustaría que se reconociera mi trabajo (tu obligación). ¿Te importaría mencionar de qué forma yo además he colaborado la próxima vez que lo presentes? (tu petición)

Ahora supón que tu pareja se pasa varias horas al día viendo series en la televisión y lleváis meses sin hacer poco juntos.

Puedes decirle: “Está claro que ya no te importo porque nunca salimos juntos”

O usar la comunicación asertiva y decirlo así:

Llevamos varios meses sin salir a hacer poco juntos (la observación) y eso me entristece (tu sentimiento) porque me gustaría percibir que me quieres (tu obligación). ¿Podemos salir este sábado a cenar a nuestro restaurante predilecto? (tu petición)

A menudo no será necesario que menciones todos los componentes del proceso porque ya quedarán claros, pero al principio es buena idea que te acostumbres para no dar pie a otras interpretaciones.

¿Para qué te servirá la comunicación asertiva?

El alma de la comunicación asertiva es la empatía, tu tacto de conectar con tus propias deposición y las de los demás para encontrar puntos de colaboración. Y eso es tremendamente reconfortante.

Esto te permitirá:

  • Sentirte con el derecho a hacer peticiones que ayer evitabas por miedo a incomodar o perder amigos
  • Comprender mejor tus sentimientos y deposición, poco fundamental para tu autoestima
  • Dejar de sentirte atacado y entender que cuando algún está enfadado es porque no ha podido satisfacer alguna de sus deposición
  • Rajar el camino a colaborar para encontrar soluciones conjuntas
  • Profundizar en las conversaciones cuando los demás expongan sus deposición
  • Sentirte más seguro mostrando tus sentimientos y vulnerabilidad

La comunicación asertiva no es solo una forma de defender tus derechos o proponer que no. Es una nueva forma de relacionarte con las personas que te rodean y, me atrevería a proponer, de contribuir a la vida.

Empieza a practicarla y comprobarás su poder para conectar personas. Yo ya lo hice y cambió mis relaciones.

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