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¿Es peligrosa la edición genética?

La publicación genética se define cómo cualquier proceso de ingeniería genómica por el cual el ADN es insertado, eliminado o reemplazado mediante enzimas nucleasas.

Más allá de la definición “de compendio”, este tipo de prácticas llevan a una serie de consideraciones éticas que desde luego han de ser tenidas en cuenta. En el 2015, se dio luz verde al primer intento de modificación genética de un embrión humano, seguido por una experimentación que buscaba mejorar la resistor de estos infantes no nacidos al VIH.

Tras esto, en abril del año 2016, la revista Nature News informó de que el equipo de investigación de el profesor Fredrik Lanner del Karolinska Institute en Estocolmo había recibido la aprobación ética necesaria para comenzar una investigación que incluía la publicación de embriones humanos, una actos estrictamente prohibida hasta hace tan pronto como unos primaveras.

Se ha cruzado la barrera: el ámbito positivo ya no se reduce exclusivamente a animales de laboratorio o tratamiento de pacientes crónicos, sino que el ser humano es potencialmente capaz de modificar los atributos de las personas incluso ayer de que estas nazcan. Desde luego, con estos hallazgos, plantearse si es peligrosa la publicación genética es poco extremadamente popular en la población normal.

¿Es peligrosa la publicación genética? Un posible doble filo

Antiguamente de sumergirnos en la ética de estas prácticas, es necesario que comprendamos aunque sea de forma somera el funcionamiento de las mismas. La publicación genómica se apoyo, a día de hoy, en cuatro técnicas diferentes:

  • Meganucleasas: utilización de nucleasas naturales que rompen los enlaces fosfodiéster de la dependencia de ADN.
  • Dedos de zinc: motivos estructurales presentes en proteínas que, si se modifican, pueden presentar reincorporación especificidad por ciertas regiones de ADN.
  • TALEN: uso de enzimas de restricción que pueden diseñarse para identificar y “cortar” en secuencias de ADN concretas.
  • CRISPR-Cas9: esta técnica requiere de un apartado por sí misma.

¿Qué es la CRISPR-Cas9?

Esta técnica requiere de una mención propia, pues ha popularizado en el mundo de la ciencia el “tiro al blanco génico” o gene targeting. Mientras que la modificación y utilización de los dedos de zinc cuesta una media de 30.000 euros por investigación, con CRISPR-Cas9 se necesitan solamente un par de semanas de trabajo y un presupuesto de 30 euros. Aunque solo sea por motivos económicos, esta metodología ha descubierto una infinidad de puertas en el mundo de la ingeniería genética.

Para entender esta técnica hemos de comprender los dos componentes de su nombre. Vamos allá:

  • CRISPR: una región genética de algunas bacterias que actúa como mecanismo inmunitario frente a algunos virus.
  • Cas9: una enzima que actúa como “escalpelo hereditario”, es opinar, que corta y añade regiones nuevas de ADN en el mismo con gran precisión.

De forma normal, podríamos opinar que el sistema CRISPR-Cas9 se encarga de destruir las regiones de material hereditario del virus que ha infectado a la germen, inactivando su capacidad patógena. Más allá de eso, esta secuencia permite la integración y modificación de regiones de ADN vírico en la propia germen. De esta forma, si el virus vuelve a infectar al microorganismo, “conocerá” mucho mejor su naturaleza y actuará de forma más competente contra él.

Para sostener las cosas simples, diremos que esta metodología permite modificar el ADN a nivel celular, pues los cortes y modificación no se aplican sólo a componentes víricos. El ARN codificado en la región de ADN CRISPR actúa como “perro guía”, guiando a la enzima Cas9 al oportunidad exacto del ADN de la célula donde han de realizarse cortados y pegados de secuencias genéticas. A pesar de que requiera de un importante gimnasia de percepción, esta técnica no deja de ser un mecanismo microscópico de lo más fascinante.

La abaratación de costes y la facilidad de manejo de esta técnica han supuesto una nueva etapa para la ingeniería genómica, lo que, sin exagerar, supone una nueva ventana para el concepto de vida humana y desarrollo tal y como los conocemos. Pero, ¿es peligrosa la ingeniería genética?

En el mundo de la ética, no todo fin justifica los medios

El dogma de que “la ciencia es imparable” es un imperativo por el cual se ha guiado la investigación a lo dadivoso del posterior siglo, y tiene una doble e interesante leída: en primer oportunidad, los científicos no están dispuestos a detener. Lógicamente, cuanto más se sabe más se quiere conocer, pues cada descubrimiento resulta en el planteamiento de una serie de preguntas que deben ser contestadas.

En segundo oportunidad, esta afirmación asume que “todo lo que se puede hacer, hay que hacerlo”. Se manejo de un imperativo tecnológico, pues es la obligación de cualquier profesional ampliar las bases del conocimiento humano, siempre que la nueva información promueva el bienestar y cautela de la población. Más allá de una opinión, se debe tener en cuenta una interpretación del principio de la responsabilidad propuesto por el filósofo aleman Hans Jonas:

“Obra de tal modo que los artículos de tu movimiento sean compatibles con la permanencia de una vida auténticamente humana sobre la Tierra”.

Entonces, ¿todo vale siempre y cuando la especie humana y su permanencia en el planeta no se vea comprometida a nivel normal?

Por posterior, es necesario acotar que todas estas técnicas son éticamente neutras: la moralidad se aplica al uso que se les dé, y no deben ser enjuiciadas en cojín a su premisa original.

La publicación genética en la recta germinal

Desde luego, la publicación genética en la recta germinal es el ámbito de la investigación que más polémica ha suscitado en los últimos tiempos. Estamos hablando de la modificación de la vida durante sus primeras etapas: el mejora fetal.

Por ejemplo, en 2015 un orden de investigadores de la Universidad Sun Yat-sen (Guangzhou, China) editaron genéticamente embriones con el fin de eliminar el gen causante de la beta-talasemia, una enfermedad muy enfermo que afecta a la raza.

Si adecuadamente la investigación no llegó muy remotamente por los pobres resultados, la finalidad seguía siendo clara: traspasar la barrera de los mecanismos biológicos “naturales” para evitar la ocurrencia de enfermedades en los recién nacidos.

Los dos riesgos más planteados en lo que se refiere a estas técnicas son la eugenesia (la posibilidad de selección de seres humanos con ciertas características) y la incertidumbre que reporta esta actos (por el desconocimiento de cómo puede afectar a generaciones futuras o por el potencial peligro de poner estas herramientas en manos erróneas).

Adicionalmente, los científicos detractores de este tipo de prácticas se basan en cuatro pilares esenciales:

  • La tecnología todavía no está en posición de aplicarse con seguridad, pues no se conoce su impacto sobre el individuo y futuras generaciones.
  • Ya existen alternativas para evitar el comienzo de niños con defectos congénitos graves.
  • Existe la probabilidad de aplicar estas técnicas con fines no terapéuticos.
  • La realización de experimentos temerarios puede hacer perder a la población normal la confianza en la ciencia.

Desde luego, no estar de acuerdo con estos puntos es difícil. En la comunidad científica no se tachan por completo estas prácticas, sino que se palabra de precaución y de tender puentes cuando sea necesario. En palabras textuales de papers científicos en lo que al tema se refiere:

“Si surgiera un caso que pusiera claramente de manifiesto el beneficio terapéutico de la modificación en la recta germinal, apostaríamos por un diálogo descubierto acerca del mejor modo de proceder”.

Por ello, ciertos científicos proponen la prohibición de este tipo de aproximaciones científicas en todos los países en los que no se tengan regulaciones férreas mientras las implicaciones sociales, éticas y ambientales de estas prácticas no estén del todo dilucidadas. Mientras tanto, incluso se promovería la educación y divulgación de la población sobre esta nueva era de conocimiento, para que las personas no relacionadas con la materia puedan entender y reflexionar sobre los beneficios y las repercusiones que reportan.

Conclusiones y opinión personal

Por extraño que pueda resultar en un espacio meramente divulgativo, a razón del que escribe, exponer este tipo de consideraciones éticas y no dar una opinión personal es como tirar la piedra y esconder la mano.

En primer oportunidad, es necesario confesar que “la altercado natural de las cosas” es poco que el ser humano lleva haciendo durante siglos. No todo se apoyo en la genética basal del individuo, pues por ejemplo, la selección natural es un mecanismo que ya no se aplica a nuestra especie. Sobrevivimos a pesar de nuestras patologías, algunas de ellas crónicas que en la naturaleza nos habrían borrado de forma cibernética. Esto se traduce en una conversión de genes sesgada, al no reponer a una desarrollo adaptativa.

Adicionalmente, llevamos siglos modificando las especies de nuestro entorno mediante selección genética (que no transgénesis) para obtener un mayor beneficio de la tierra y el condición que nos rodea. No es coincidencia que diversas comunidades científicas propongan que se renombre a esta era geológica como el antropoceno. No solo nos hemos modificado a nosotros mismos como especie variando la selección genética natural, sino que incluso el entorno ha sido completamente transformado en cojín a nuestros beneficios.

Es por ello que la “ciudadanía” del ser humano es un concepto hueco y carente de significado. Aún así, esto no debe significar que “a partir de ahora todo valga”. La ciencia es conocimiento, y el conocimiento, responsabilidad. Cualquier actos científica ha de inquirir el bienestar normal de una forma u otra, pero incluso, como científicos, tenemos la obligación de transmitir a la población nuestras intenciones y resultados de forma indiscutible y amable. Esto, en muchos casos, implica adaptarse al ritmo de cambio social y a las demandas de la población normal.

A partir de aquí, el contorno lo pone cada uno. ¿Es necesario dejar de tener en cuenta la opinión normal si lo que se investigación es un adecuadamente popular? ¿hasta qué punto debe de esperar la comunidad científica para poner en marcha ciertas metodologías? ¿se puede obtener conocimiento sin peligro? Entonces, ¿es peligrosa la publicación genética? El debate está descubierto.

Referencias bibliográficas:

  • Capella, V. B. (2016). LA REVOLUCIÓN DE LA EDICIÓN GENÉTICA MEDIANTE CRISPR-Cas 9 Y LOS DESAFÍOS ÉTICOS Y REGULATORIOS QUE COMPORTA. Cuadernos de bioética, 27(2), 223-239.
  • de Miguel Beriain, I., & Armaza, E. A. (2018). Un disección ético de las nuevas tecnologías de publicación genética: el CRISPR-Cas9 a debate. In Diario de la Cátedra Francisco Suárez (Vol. 52, pp. 179-200).
  • Lacadena, J. R. (2017). Estampación genómica: ciencia y ética. Revista Iberoamericana de Bioética, (3), 1-16.

— Samuel Antonio Sánchez Amador to psicologiaymente.com

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