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Hablemos de la compatibilidad vida sana/vagancia – Yo Soy Fit

Los humanos somos, por naturaleza, vagos. Somos vagos a más no poder. Muy vagos. ¡Vaguísimos! Prueba de ello es que, habiendo ascensor, nunca utilizamos las escaleras (si no son mecánicas). Tratamos de automatizar todo lo que tenemos que hacer, para no tener que hacerlo.

En estas fechas post-navideñas (o post-cualquierfiesta, para el caso) mucha gente se propone llevar un estilo de vida más saludable incluyendo algo de actividad física y una dieta más equilibrada. Siempre es buen momento para meter cambios positivos en nuestras vidas (excepto quizás, mañana, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, vago/a).

Dicho esto, nos surge una pregunta razonable: ¿puedo llevar una vida sana y ser vago a la vez?

La respuesta es sencillamente NO. Te pido disculpas, pero alguien te lo tenía que decir. Tanto el fitness como la nutrición exigen un esfuerzo mínimo y constancia.

El supermercado

Dado que no existen dietas ni productos milagro, el esfuerzo empieza en el supermercado. Deberás dedicarle tiempo a elegir qué frutas y verduras compras, planificando tus comidas con algo de antelación para no desechar alimentos. Lo mismo con carnes y pescados.

También deberás incluir alimentos que quizás no sueles comprar. Los frutos secos son nutritivos y ricos, pero mucha gente los tiene completamente olvidados.

Sobre todo, tendrás que resistir a la tentación de comprar dulces y refrescos (de todo tipo, los light y zero tampoco son buenos).

Por último, indudablemente pasarás más tiempo en la cocina, y eso también requerirá un esfuerzo por tu parte. Esfuerzo que, por cierto, puedes optimizar preparando comida/cena para un par de días y que solamente tengas que cocinar algo de carne o pescado, por ejemplo.

No dudes en pedir ayuda a un dietista-nutricionista, cuesta dinero, pero es dinero muy bien invertido ya que su trabajo consiste en enseñarte a comer, no darte un plan de comida, como piensa mucha gente.

El entrenamiento

Es fundamental incluir algún tipo de actividad física en tu rutina semanal. Esto no quiere decir que tengas que apuntarte a un gimnasio, ni mucho menos. Puedes salir a dar un paseo o hacer algún tipo de ejercicio desde casa.

Trata de cambiar determinados hábitos que pueden incrementar tu actividad como subir por las escaleras en vez de coger el ascensor o hacer desplazamientos andando en vez de montarte en el coche para todo.

Si decides dar el gran salto y apuntarte al gimnasio o a alguna actividad recuerda que es mejor empezar sin prisas. Es más beneficioso practicar una actividad de forma constante y a largo plazo que ejercitarte a alta intensidad el primer día y no volver a pisar las instalaciones.

Lucha contra la pereza

Todo lo que te he comentado más arriba requiere ser más fuerte que tu mejor excusa, pero nada es imposible. La constancia y el esfuerzo siempre dan resultados, siempre. Lo que no puedes pretender es conseguir un cambio sin modificar tus hábitos.

Ten paciencia, porque Roma no se construyó en un día, y tu cuerpo bikini (o cualquier traje de baño que utilices) tampoco lo hará.

Date tiempo y descubre lo gratificante que es conseguir un objetivo después de haber luchado. Y quizás, sólo quizás, esta experiencia te sirva para ser menos…vago/a.

— yosoyfitblog to yosoyfitblog.wordpress.com

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