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Lo que “Mejor Imposible” nos enseña sobre el TOC

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En el año 1997 fueron muchos los que se enamoraron de Mejor… ficticio (As Good as It Gets), de James L. Brooks. La comedia estaba protagonizada por un personaje obsesivo, maleducado, homófobo, ególatra y retraído que, sin secuestro, nos caía muy correctamente.

Melvin y el TOC

Melvin Udall (interpretado por Jack Nicholson), está diagnosticado con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Su vida esta muy limitada correcto a la pobreza imperiosa de realizar una serie de rituales compulsivos para calmar la angustia de pensamientos intrusivos: cerrar cinco veces el cerrojo de la puerta, lavarse las manos con un lisonja nuevo cada vez, utilizar en el restaurante cubiertos de plástico, no pisar las líneas de las aceras, etc.

El obsesivo y la imposibilidad del deseo

Vamos a centrarnos ahora en la estructura de personalidad obsesiva, que puede ir acompañada de síntomas de TOC, o no. Para Lacan, la característica principal del obsesivo es su imposibilidad de sostener el deseo (Pascual, 2014).

El obsesivo aplasta su deseo parapetado en una coraza, que en el caso de Melvin está construida a cojín de sarcasmo y evidente cinismo. ¿Puede seducir Melvin? Quizás el momento que mejor retrata esta estructura obsesiva es la secuencia del restaurante. Carol Connelly (Helen Hunt), se acerca a Melvin con intención de besarle.

– ¿Nunca dejas que un momento romántico te haga cometer una estupidez?

– Nunca.

Carol le besa y continúa acorralándole.

– Así que ahora que esta expuesta toda tu vulnerabilidad, dime, ¿por qué me trajiste aquí?

– Es una pregunta personal – Argumenta Melvin cada vez más incómodo.

– Dime, aunque tengas miedo. Dime, por qué me querías aquí. No te preocupes, si me lo pides te diré que sí.

Melvin, visiblemente angustiado, no puede sostener el deseo y aleja a Carol ofendiéndola con su vecino gay (Simon):

–  Pensé…, una idea era que, quizás si hacías el simpatía con Simon…

A Melvin le gusta Carol, pero es incapaz tan siquiera de representárselo conscientemente. Añadir que, aunque no sea el tema que nos compete, los dos actores ganaron el Óscar a la mejor interpretación principal por esta película.

¿Qué le pasa a Melvin?

El obsesivo esta atrapado en la secuencia fantasmática con las figuras de apego primordiales, generalmente el padre y/o la causa, o las figuras que hayan realizado esta función en su infancia.

Estampa que está condenado a repetir toda su vida, con las personas que vaya conociendo, de no hacer poco al respecto. Del pasado de Melvin la película sólo deja imaginar que sufrió a un padre maltratador. Afrontar el deseo puede suponer caer en el deseo del otro, en este caso de Carol.

Es demasiado amenazador para nuestro protagonista, porque Melvin aún no ha podido desembarazarse de ese padre gratuito y cruel, cuyo deseo debió habitar como mortífero (de su causa nadie sabemos). Lo que el simpatía implica, contactar con nuestra vulnerabilidad, entregarse en manos en el otro, poder mostrarnos en desliz, está en Melvin tremendamente dañado, o precariamente construido.

¿Por qué los síntomas del TOC?

En una situación traumática donde simplemente el padre no cumple con la función paterna de legar simpatía y Ley, tanto los impulsos de simpatía, como los de odio, quedan reprimidos. A veces, un exceso de simpatía al padre, oculta, precisamente, por formación reactiva, el odio que no puede reconocerse, porque está prohibido.

El obsesivo, que es un gran reprimido, se ve obligado a hacer sus características formaciones sintomáticas. Nos dice Freud en el célebre caso clínico de El hombre de las ratas, que en toda neurosis descubrimos como substratos de los síntomas los mismos instintos reprimidos (Freud, 1909).

La belicosidad en Melvin parece estar desplazada, en forma de sarcasmo, en dirección a sus vecinos o conciudadanos, que nadie le han hecho. Igualmente vemos presumiblemente su substrato en el lavado de manos compulsivo, generalmente interpretable como lavarse la tropiezo, la tropiezo por la belicosidad en dirección a el padre.

El simpatía parece que exclusivamente aflora en la escritura de sus novelas románticas. De nuevo, Freud nos dice en el mismo texto, que en el obsesivo el pensamiento está erotizado. El placer se desplaza a la actividad intelectual.

Vemos igualmente que, cuando Melvin acoge en su casa a su vecino desahuciado, Simon (Greg Kinnear), olvida no solo la compulsión de la cerradura, sino incluso cerrar la puerta. Empieza a precisar cerrarse menos a la vida.

Tanto la camarera Carol, como el perro de Simon, son los que empiezan a libidinizar paulatinamente, y pese a sus resistencias, el deseo mortecino de Melvin en dirección a el mundo.

El deseo se cuela en la ironía: Mejor… ficticio

El título innovador de la película, As Good as It Gets, no tiene traducción exacta en castellano, pero Mejor… ficticio se acerca congruo a su significado. Como el deseo es tan angustiante para Melvin, ¿qué mejor guisa que dejarlo salir un poco con la ironía?

Mejor ficticio puede significar que todo va fenomenal, o precisamente lo contrario, que todo va espantosamente mal. La ironía permite a Melvin colar poco de su deseo sin dejarse llevar del todo la coraza de cinismo, que tanto necesita. Una opción brillante para un tipo, en el fondo, aunque oculto y escondido, muy brillante.

Pero ¿todo es tan acomodaticio cuando te aman?

Aunque la película es quizás de las mejores retratando el TOC (recientemente pudimos ver, por ejemplo, la película Toc Toc (Vicente Villanueva, 2017), que caricaturizaba el trastorno de guisa grosera), no deja de ser una película de ficción que se debe al jerga cinematográfico.

La mejoría del personaje de Nicholson, debida a los pertenencias benéficos del simpatía de un perro, una camarera y un vecino gay, sí sería posible en la sinceridad, pero no de forma tan meteórica. Melvin ha poliedro un gran paso, pudiendo inspeccionar su simpatía por Carol, y pudiendo finalmente expresárselo a ella, no sin grandes dificultades (insisto en que este aspecto de la coraza es quizás lo que mejor está retratado en la película).

No obstante todo el contenido reprimido de Melvin seguiría expresándose de diversas formas: desconfianza en dirección a la pareja, celos injustificados, afectos desligados, tristeza no expresada por duelos no elaborados… Melvin es igualmente un gran narcisista, su comportamiento de niño se muestra de guisa magnífico cuando acude a casa de Carol, exclusivamente para que vuelva a atenderle en el restaurante.

Aspectos de una homosexualidad encubierto o reprimida, que se da en muchos grandes obsesivos avasallados por padres arbitrarios, podrían estar detrás de su evidente homofobia. Y digo evidente porque no se sabe si es actual, quizás como formación reactiva a una homosexualidad no reconocida, o una guisa más de recusar los afectos por los demás.

El obsesivo, se puede ver igualmente en Melvin, al no inspeccionar su desliz constitutiva en ser, es diestro en ver la desliz en los demás. Igual que los niños detectan rápidamente los defectos de los demás, o sus puntos débiles, especialmente los no reconocidos.

En definitiva, los síntomas del TOC pueden mejorar, reestructurarse de una guisa más llevadera, menos rígida, o menos lastrante, como parece indicar la película, pero curarse de una estructura obsesiva no es tan sencillo. Algunos terapeutas opinan que si el obsesivo se convence de que es amado, estará curado, pero la desconfianza reina en él. ¿Conseguiría aquí Carol convencer a Melvin de que, al fin, es amado?

Referencias

Freud, S. (1909). Obras completas vol. X: Observación de la fobia de un irreflexivo de cinco abriles (el pequeño Hans); Premeditadamente de un caso de neurosis obsesiva (el hombre de las ratas). Argentina (1998): Amorrortu.

Pascual, C. (2014). La imposibilidad del deseo en la neurosis obsesiva. Recuperado de: http://gpab.org/wp-content/uploads/2014/12/Clotilde-Pascual.pdf

— Pedro Hoyos González to psicocode.com

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