,

Locus de control ¿Quién es el responsable?

De alguna forma me remonto al tiempo cuando mi hermano y yo llegábamos del colegio con informativo para nuestros padres. Yo decía: “el profesor me ha calificado mal la tarea”. En cambio mi hermano comentaba: “yo me he sacado un 10 en matemáticas”.

Es estrambótico porque así hay muchas más anécdotas y memorias con los que se puede aparecer a constreñir o dar explicación el término que nos ocupa, el locus de control.

En este post hablamos de:

¿Qué es el locus de control?

Quizá se te haga conocido o puede que incluso hayas utilizado alguna de las siguientes afirmaciones: “el éxito es cuestión de suerte”, “mi vida cambiaría si me gano la quiniela”, “nos conocimos por casualidad”, “tendré éxito si me lo procuro” o “mejorará mi vida si me lo propongo”.

Frases como estas las podemos estar escuchando a diario, admisiblemente sea de otras personas o de nosotros mismos.

Pero ¿qué tienen en global todas estas frases, y todas las otras que nos podamos imaginar? Perfectamente, primero que todo este término fue incorporado por Julian Rotter en 1966, al cual llamó Locus de control, y la similitud que puede favor en todas las frases anteriores es que en todas ellas se está estableciendo una relación causa-efecto.

El locus de control es la forma en que las personas atribuyen el origen o la causa de todo lo que sucede en su vida a condiciones tanto internas como externas (locus de control interno o foráneo).

Es opinar, que todo lo que ocurre puede ser o no nuestra responsabilidad, o puede estar o no causado por circunstancias ajenas a nosotros, y por consiguiente incontrolables.

Esto nos lleva a constreñir los acontecimientos bajo la percepción de poderlos controlar o no, según donde se localice el control, interiormente o fuera de uno mismo.

Locus de control interno

Cuando el sujeto tiene la percepción de poder tener la capacidad de controlar los acontecimientos, hechos o resultados de su vida, decimos que tiene un locus de control interno.

Varios estudios han arrojado resultados en donde se evidencia que las personas que tienen un locus de control interno son mejores trabajadores, controlan mejor la ansiedad en las actividades, son menos dependientes y llegan a ser mejores alumnos.

Esto se explica porque llega a ser más probable que asuman las consecuencias o responsabilidades de sus acciones, y se sienten más seguros frente a los nuevos desafíos.

Ejemplos de locus de control interno.

  • Lo logré porque me lo propuse
  • Todo nos va salir muy admisiblemente
  • Me ascendieron en el trabajo por mi compromiso y dedicación
  • Saqué buenas notas por que estudié suficiente
  • Nos conocimos en una fiesta

Locus de control foráneo

De la misma forma como lo expresa el secundario “foráneo”, aquí no es importante que tanto esfuerzo se realice, ya que el resultado no dependerá de ese esfuerzo.

Los sujetos que manejan un locus de control foráneo le atribuyen la responsabilidad o el resultado de lo ocurrido a hechos fuera de ellos como la suerte, el azar, el destino y a las demás personas.

No llegan a admitir el compromiso de los resultados que se les asigna porque creen que, si ha de ser así, así será, es opinar el resultado es extraño a ellos, lo que ha de ocurrir es cuestión del destino.

Las personas con un locus de control foráneo ven cualquier posibilidad de éxito como una cuestión de suerte, y rechazan el hecho de poder cambiar su situación mediante el propio esfuerzo.

Ejemplo de locus de control foráneo.

  • La suerte no está de mi banda
  • Cruce los dedos para que nos vaya admisiblemente
  • No me gané el progreso porque no le caigo admisiblemente a mi cabecilla
  • La nota no fue tan buena porque el profesor no me ayudó
  • Por cuestiones del destino nos conocimos

En investigaciones realizadas Saini y Khan (1997), encontraron que las personas que seguían un tratamiento por alcoholismo y que tenían un locus de control interno obtuvieron mejores resultados que aquellos que utilizaban un locus de control foráneo.

La explicación es clara. Los primeros son conscientes de que el éxito del tratamiento depende más de ellos mismo que de los demás.

Por otro banda, ejemplos muy claros del uso que hacemos del locus de control son las habituales frases que pueden oírse en los partidos de fútbol “hemos perdido porque ellos son mejores que nosotros”; o el insigne “el árbitro estaba a cortesía del otro equipo”.

Son formas a menudo distorsionadas que usamos para atribuirnos o no los logros, y en ocasiones evitar responsabilidades o no de los resultados.

Nota del Editor: Estudios relevantes sobre el locus de control

Han sido muchos los estudios que han establecido una relación clara entre el locus de control y los rasgos de personalidad, la conducta o el estilo de afrontamiento emocional. Detallamos a continuación algunos de los más relevantes:

Los estudios de Seligman sobre el desamparo

En 1975, Seligman observó en sus experimentos de laboratorio que
aquellos perros a los que les era difícil evitar una serie de descargas eléctricas “aprendían” un patrón de conductas a las que llamó indefensión aprendida (o desamparo aprendido) y que consistían básicamente en la error de energía para evitar el estímulo aversivo.

Este mismo patrón de comportamiento se ha comprobado presente incluso en las personas, cuando asumen que sus respuestas son insuficientes para controlar una situación adversa, evidenciando con ello como las creencias de control foráneo influyen directamente sobre la conducta.

La influencia del locus de control en el ámbito gremial

En el estudio dirigido por Rees y Cooper (1992) replicado por Koeske y Kirk (1995) se concluye que las personas con locus de control interno presentan mejor calidad en sus trabajos, veterano satisfacción gremial, pequeño asma emocional y pequeño tasa de conflictos en el ámbito del trabajo que los sujetos con un control foráneo.

Las creencias de control y su influencia sobre la salubridad

Estudios sobre el locus de control y la salubridad, han indicado que el locus de control interno puede disminuir el emoción de síntomas físicos y emocionales de la enfermedad (Jennings 1990).

Por el contrario, el locus de control foráneo puede tomarse como un buen predictor de enfermedades, un peor ajuste emocional y una veterano percepción de amenaza frente a situaciones cotidianas o frente a la propia enfermedad.

El locus de control frente al trauma

Bulman y Wortman (1977) realizaron estudios sobre la atribución y el afrontamiento en personas que habían sido víctimas de accidentes traumáticos.

En su estudio encontraron que quienes afrontaban mejor esas situaciones traumáticas se imputaban al mismo tiempo la responsabilidad de las mismas, haciendo por lo tanto atribuciones internas frente a lo sucedido.

— Cristian Ramírez to psicopedia.org

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *