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No cambies ahora, hazlo después de verano

NO CAMBIES TU ALIMENTACIÓN AHORA, HAZLO DESPUÉS DE LAS VACACIONES

Si estás pensando en cambiar tu provisiones, puede que una vocecita en el interior de ti te diga que mejor esperes a luego de holganza. 

 

Total, así podrás ir de exceso en exceso este verano sin remordimientos, y ya de cara al nuevo curso ponerle “decisión”.

 

¿Sabes cómo se flama esto? Procrastinar. Y es el práctica que se ha cargado más sueños en este mundo.

 

Déjame decirte poco: si estás pensando en alterar tu estilo de vida, hoy es el mejor día para asomar los cambios que te harán observar muchísimo mejor. 

 

Si tienes malas digestiones, hinchazón, sobrepeso, agotamiento, errata de energía y cero vivacidad, las holganza pueden ser el mejor momento para comenzar el cambio. 

 

¿No me crees? Sigue leyendo 🙂

 

¿Qué hay detrás de la procrastinación? 

 

La procrastinación es uno de los mayores enemigos de nuestras metas y de nuestros sueños. Todas la hemos experimentado alguna vez y muchas personas han textualmente pasado décadas de su preciosa y única vida “procrastinando” o aplazando los sueños que tenían desde la infancia. 

 

El primer paso para dejar a espaldas la procrastinación es detectar qué es lo que verdaderamente se esconde detrás de ella. Aquí tienes las 8 principales causas:

 

 

  • Pensamiento en el futuro: generalmente sobreestimamos la creatividad y la motivación que tendremos “mañana”: “empezaré la dieta tras las holganza”, “no puedo yantar sano el día de mi cumpleaños, empezaré mañana”, “luego de Navidad empezaré a yantar mejor”. ¿Te resultan familiares estos argumentos? Pues son técnicas de procrastinación que se apoyan en la falsa creencia de que tendremos más motivación y estaremos más preparadas para hacer las cosas en un futuro más o menos cercano que ahora.
  • Dependencia en nuestro estado de actitud: creemos que necesitamos tener un estado de actitud adecuado para asomar un esquema o idea y llevarla a mango de forma exitosa: “estoy muy estresada en el trabajo ahora, no puedo pensar en yantar adecuadamente”, “estoy de mal humor, no es un buen momento para asomar una dieta”. La sinceridad es que, si esperas a estar del humor “adecuado” para asomar a yantar sano, es muy probable que, si alguna vez empiezas, lo dejes cuando tu estado de actitud cambie.
  • Pensar en 2 dimensiones: esto ocurre cuando intentamos hacer frente a todo el objetivo de ataque: el principio, la parte de en medio y el final. Por ejemplo, considerar los 25 kilos que tenemos que perder como un paso único y ilustre. Si no descomponemos nuestro objetivo final en objetivos más pequeños y manejables e identificamos las acciones que hay que hacer inmediatamente, podemos caer en la procrastinación porque no tenemos prioridades. Por ejemplo, podemos descomponer nuestro objetivo de perder 25 kilos y yantar íntegro en: primera tarea, eliminar toda la comida basura y poco saludable de nuestra congelador y despensa. Este es un objetivo manejable y claro. Posteriormente de esto se puede crear una relación con 20-30 tareas manejables y hacerlas 1 a 1: dar un paseo de 30 minutos, hacer una ensalada, revisar en mi diario mis antiguas creencias limitantes…  
  • Perfeccionismo: el perfeccionismo no es bueno. La requisito de hacerlo todo valentísimo supone metas a veces inalcanzables y nos conducen a la procrastinación. El miedo a abortar y a cometer errores nos paraliza, así como el miedo a hacer el ridículo o desilusionar a alguno hace que las metas se pospongan en el tiempo pensando que cuando llegue la nueva ocasión lo intentaremos más duramente y así el ciclo empieza de nuevo. La creencia de o todo valentísimo o carencia es una de las más perjudiciales.
  • Miedo: el miedo genera procrastinación cuando esperamos que evitando poco que tenemos que hacer este esquema desaparezca. Al final fallamos en conseguir las cosas porque al retrasarlo todo llega un momento que nos sentimos totalmente sobrepasados. Se confirma así nuestro miedo y fallamos, cerrándose el círculo vicioso.
  • Confusión en títulos y metas: cuando no tienes claro por qué estás haciendo poco, al final no lo haces. SI tus metas no están alineadas con tus títulos, seas o no consciente de éstos, hay más probabilidad de que acabes procrastinando. Por eso es tan importante puntualizar correctamente los objetivos y las metas.
  • Indecisión: a veces tenemos tantas ideas y planes que nos atascamos porque no sabemos qué hacer primero. ¡El mejor enfoque es hacer poco! Y si luego la selección no parece la más apropiada simplemente se cambia.
  • Premiar la procrastinación: las recompensas pueden ser uno de los orígenes de la procrastinación. Por ejemplo, la remuneración de adormecerse 30 minutos más cada mañana hace que no hagamos deporte matinal, la remuneración de tomar un trozo de pinrel retrasa nuestro objetivo de yantar sano. Siempre es menos doloroso eliminar estas recompensas a corto plazo que tener que hacer frente a los artículos a medio/dispendioso plazo.

 

 

Técnicas para eliminar la procrastinación de tu vida para siempre

El primer paso es identificar el seguro motivo por el que estás procrastinando. Y sí, por si te lo estás preguntando, pueden ser uno o varios. 

 

Una vez puesta conciencia sobre ello, puedes asomar a poner en maña algunos tips. Para ello, te invito a coger papel y boli y hacer el sucesivo control. 

 

Anota en media hoja las diferentes formas en las que has procrastinado en los últimos primaveras, especialmente las que tenían que ver con conseguir un longevo bienestar físico, mental y emocional. Haz un relación de todas esas situaciones. 

 

Cuando ya lo tengas, reflexiona sobre qué se escondía detrás de ello. Ya sea miedo, perfeccionismo, pensamiento en el futuro… 

 

El objetivo de este control es que encuentres un patrón, que puedas identificar efectivamente qué es lo que te lleva a procrastinar y te aleja efectivamente de lo que tú quieres en tu vida. 

 

El sucesivo paso es utilizar la otra centro de tu hoja para anotar tus objetivos de salubridad y bienestar, y descomponerlos en ideas pequeñas y manejables. 

 

Te pongo un ejemplo para que lo veas más claro: si tu objetivo es poder caminar sin ahogarte, ideas pequeñas y manejables pueden ser comprar unas zapatillas de deporte cómodas, asomar a salir a caminar todos los días 15 minutos al despertar, anotar en un cuaderno las sensaciones que llegan cada día luego de transitar y tu transformación… 

 

Esto te ayudará a ir consiguiendo pequeñas victorias que te motivarán y con las que procrastinar dejará de ser una opción. 

 

Por extremo, vamos a por el batalla: anota 5 ideas que vas a implementar durante estas holganza. 

 

Por ejemplo:

 

  • Caminar todos los días al despertar 15 minutos.
  • Ingerir 2 litros de agua pura al día.
  • Corresponder cada perplejidad por 3 cosas buenas que te hayan pasado ese día.
  • Engullir una ensalada al día. 
  • Descifrar al menos 3 páginas de un manual de mejora personal o bienestar.

 

Son solo ejemplos para inspirarte, pero como ves la idea es asomar con pequeños cambios hoy mismo, sin tener que esperar a mañana para hacerlo, y mucho menos a que se acabe el verano. 

 

Te aseguro que si empiezas hoy, mañana te lo agradecerás a ti misma infinitamente. 

 

Recuerda que no hace errata que todo sea valentísimo: como en todo, buscamos el contrapeso. Si un día tus antiguos hábitos se hacen protagonistas, no tienes por qué dejar de banda tus objetivos. Simplemente, al día sucesivo, retoma por donde lo dejaste. 

 

Y por supuesto, si quieres puedes sobrevenir a la actividad hoy mismo y hacerlo acompañada con un plan individualizado y adaptado a tu caso. En mis sesiones de coaching nutricional encontrarás el apoyo que necesitas para hacerlo de la mejor forma posible. 

 

Mira aquí la información de mis sesiones de coaching individual. 

 

Cuéntame, ¿qué metas te has puesto para este verano? Me encantará leerlas.

— to www.begreenchica.com

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