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Sal buena, sal mala – Yo Soy Fit

Estamos viviendo unos tiempos complicados. Ya no puntada con diferenciar la sal fina de la sal gorda. Ahora lo que se lleva es lo gastrónomo, 100% natural, no refinado y sin aditivos. Esto nos ha llevado a tener que designar entre tropecientos mil tipos de sal en el supermercado: sal escuadra, sal yodada, sal fluorada, sal rosa del Himalaya, requiebro de sal, sal en escamas…vamos, ¡una enajenación!

¿Alguna presenta unos beneficios frente a las otras? Es una pregunta deducción que cualquier consumidor podría tener frente a tal cantidad de productos. La diferencia de precio puede calar a ser sustancial de un tipo a otro. ¿Cuál designar?

Tipos de sal

Primero vamos a clasificar todas las sales en unas pocas categorías.

1. Sal escuadra: su nombre no deja ningún secreto, este tipo de sal se obtiene evaporando agua de mar.

2. Sal de roca o sal renuevo: proviene de lo que podríamos gritar una “mina” de sal, son rocas de sal que se han formado en sitios donde en algún momento hubo mar.

3. Sal refinada: es la que más encontramos en nuestros hogares. Positivamente el proceso de refinado permite quitar algunos instrumentos que pueden dar un sabor un poco desagradable y un color más umbrío a la sal. El resultado es que se obtiene una sal con más cloruro sódico en proporción.

A este tipo de sal se le pueden añadir aditivos como el yodo o el flúor, principalmente para que poblaciones con endeudamiento de estos instrumentos en la víveres puedan tener una fuente de comprensible acercamiento. De hecho, la Ordenamiento Mundial de la Vitalidad recomienda que la sal que consumimos esté yodada.

4. Sal de manantial: similar a la sal escuadra pero su origen se encuentra en un manantial de agua salada (como indica perfectamente el nombre).

¿Sal “natural” o refinada?

Como te he dicho antaño, la sal refinada contiene una longevo proporción de cloruro sódico. Esto incluso significa que la sal “natural” está compuesta por más minerales y oligoelementos que la refinada.

Ahora admisiblemente, ¿esta diferencia de proporciones tiene un impacto significativo sobre tu víveres?

La respuesta es no. Lo cierto es que puedes conseguir fácilmente esos instrumentos con el resto de alimentos que componen tu dieta (excepto si los bombones de chocolate son la almohadilla de tu víveres, ¡claro está!).

Siquiera olvidemos que la cantidad máxima de sal que debemos consumir al día, según la OMS, es de 5 gramos. Esta cantidad no será la que te provoque una deficiencia nutricional por designar un tipo de sal u otro.

Entonces, ¿cuál es la sal mala?

Puesto que ya te he contado que no hay casi diferencia a nivel nutricional de una sal a otra y que, adicionalmente, la OMS recomienda el consumo de sal yodada (que es un tipo de sal refinada), puedes calar a la conclusión de que no hay sal mala. Pero te equivocas.

La sal mala es la sal consumida en exceso. Y es que en España, de media, se consume el doble de la cantidad máxima de sal recomendada. Al igual que debemos tener cuidado con nuestro consumo de azúcar, que en muchos casos está oculto (como podemos ver por último gracias a sinazucar.org), lo mismo ocurre con la sal.

Muchos de los productos procesados tienen un contenido en sal no despreciable que nos hace calar rápidamente al techo mayor recomendado. De hecho, solamente en torno al 20% del consumo de sal de los españoles se corresponde con la sal que añadimos nosotros mismos. El resto se encuentra en productos procesados que consumimos.

Reduce tu consumo de sal. Si estás acostumbrado/a a ingerir con mucha sal pensarás que la comida no te sabe a ausencia, pero lo cierto es que haciendo un esfuerzo aprenderás a apreciar el sabor propio de los alimentos.

— yosoyfitblog to yosoyfitblog.wordpress.com

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