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¿Cómo relajarte en la oficina? 12 consejos prácticos

Observar estrés en el puesto de trabajo es la rutina diaria de casi todos los trabajadores. Esto puede parecer una obviedad y poco inexcusable puesto que ¿quien no se va a distinguir estresado trabajando? El trabajo es poco a lo que estamos obligados, no lo hacemos por distinción.

Si perfectamente hay trabajos y trabajos, todos los que se hacen en la oficina son muy estresantes. Cierto que lo común es estar sentados y no se hacen actividades peligrosas pero, igualmente, la presión de tener que cumplir con las entregas nos puede agobiar muchísimo, especialmente si tenemos predisposición al neuroticismo.

Una cosa que nos debe restar clara es que para ser un buen trabajador y desempeñar perfectamente nuestra función tenemos que estar relajados. El estrés es el enemigo de la productividad y de la vitalidad mental, por esto hoy vamos a ver algunas formas para asimilar cómo relajarte en la oficina.

Consejos para conocer cómo relajarse en la oficina

Ninguna persona es inmune al estrés, y el puesto de trabajo es el lado en el que más posibilidades hay de estresarse. Muchas personas tienen interiorizada la idea de que esto es común puesto que trabajar no es, al menos en la mayoría de las ocasiones, una actividad placentera. Esto es especialmente cierto si trabajamos en una oficina. Estar encerrados en un claustrofóbico cubículo sentados en una arnés que nos hace estar como encogidos delante del ordenador no suele ser nuestro ideal de placer.

Por fortuna, son muchas las cosas que podemos hacer en la oficina para destensarnos, todas ellas fácilmente realizables en el puesto de trabajo. Cultivarse cómo relajarte en la oficina es fundamental tanto para tu vitalidad mental y física como para tu productividad puesto que, digan lo que digan, el ser humano no trabaja muy perfectamente demasiada presión.

Las personas que viven su trabajo de forma especialmente angustioso tarde o temprano cometen fallos que le perjudican tanto a él como al resto de sus compañeros y jefes, y esto es poco que nadie desea. A continuación veremos algunas técnicas y consejos que podemos aplicar en nuestra oficina, muy fáciles de hacer y que nos pueden ayudar a ser más productivos.

1. Ejercicios de respiración

Lo primero que tenemos que hacer para prolongar a guión nuestro estrés es asimilar a controlar la respiración. Respirar profundamente es todo un clásico en todo manual para asimilar a relajarse, y es perfectamente aplicable al ámbito gremial. Solo tenemos que cerrar los luceros y respirar lo más hondo posible, asegurándonos de que el ambiente va llenando poco a poco nuestro vientre. Lo mantenemos unos cuantos segundos en nuestros pulmones y, poco a poco, lo vamos exhalando muy despacio, siempre por la trompa.

Podemos repetir este gimnasia unas cuantas veces, siempre haciéndolo de forma calmada y lenta para evitar que hiperventilemos. Una buena pauta es seguir la regla del 4-7-8: inhalar el ambiente por la trompa durante 4 segundos, sujetar la respiración durante 7 y expulsarlo muy lentamente durante 8.

2. Buena postura

No pdemos estar relajados si estamos en una postura incómoda. Esto es especialmente importante si nos pasamos muchas horas diarias sentados delante de un ordenador, puesto que a medida que nos descuidamos podemos quedarnos encallados en una postura muy poco natural, con la espalda curvada y poniendo demasiada presión sobre las cervicales. Debemos asegurarnos de que nuestra arnés es ergonómica y esté puesta a una categoría que nos vaya perfectamente para trabajar.

Es fundamental que aprovechemos la forma de la arnés, apoyando nuestra espalda en el respaldo y manteniéndola perfectamente recta. En la medida que se pueda debemos apoyar las cervicales. De esta modo nos ahorraremos todo tipo de molestias físicas como contracturas, dolores de vanguardia o mareos, adicionalmente de que como no estaremos en tensión no caeremos en estrés estando en nuestro puesto de trabajo.

3. Estirar los brazos

Estirar los brazos es una técnica especialmente recomendada para todos aquellos que se suelen acontecer muchas horas retraídos. Muchas personas ignoran la importancia de estirar los brazos, lo cual hace que sientan con mucha frecuencia dolores de hombros y de muñecas.

Para estirar los brazos no necesitamos ni mucho espacio ni ningún material singular, incluso podemos hacerlo sentados. Simplemente debemos sufrir los brazos con destino a delante, paralelos al suelo y con las palmas exterior. Los dedos primero apuntan al techo y, luego, al suelo. Haremos rotaciones con las muñecas para relajar un poco más la zona.

4. Voltear la vanguardia

Una de las partes que más se resienten cuando trabajamos en oficinas es el cuello. Para poder relajarlo podemos mover la vanguardia en todas las direcciones, siempre haciendo movimientos suaves y lentos, nunca de forma brusca. Primero la movemos de hacia lo alto y debajo varias veces, luego de derecha e izquierda, y luego con giros de 360º con destino a los lados. Lo importante es que notemos como estamos destensando las cervicales “quitándoles el polvo” tras horas estando en la misma posición.

Otra opción que tenemos es colocar la palma de la mano derecha sobre la oreja izquierda y, suavemente, profesar un poco de presión con destino a el hombre derecho, estirando un poco la cerviz con destino a un flanco. Luego lo haremos con el flanco contrario, y en cada tanda estaremos entre 30 segundos y un minuto en esta posición.

5. Teletransportarse a un mundo colorido

Estar todo el día mirando la blanca pantalla de ordenador con el procesador de textos libre es tedioso, hastiado y monocromático. Los colores agradables rara vez abundan en este tipo de contextos y llega un momento en el que empezamos a ver el mundo en blanco y infausto. Para romper un poco con esta monotonía y conseguir alienarnos felizmente podemos acontecer de una visión en blanco con cultura en infausto a uno multicolor viendo durante unos cuantos minutos un paisaje agradable y colorido.

Para ello podemos usar la técnica de la visualización, que simplemente consiste en cerrar los luceros e imaginarse un paisaje agradable, el que más paz interior nos traiga. Si no somos muy buenos imaginando cosas lo que podemos hacer es despabilarse en Internet una fotografía agradable como un campo de coloridos tulipanes holandeses, las azuladas aguas del Caribe o un paisaje tradicional japonés. Imaginémonos que nos hemos teletransportado ahí y que podemos oír, figurarse y distinguir lo que estamos viendo.

6. Relajar los luceros

Para relajar los luceros es muy importante apartarlos de la pantalla, especialmente tras acontecer varias horas seguidas mirando el preceptor. Unos luceros constantemente activos son más propensos a secarse y desarrollar patologías como infecciones. Es por esto que es tan importante que, aunque no sean ni 5 minutos, los apartemos del preceptor y los movamos un poco.

Un buen gimnasia consiste en cerrar los párpados, dibujando con los luceros el signo de infinito (∞) unas diez veces. Además podemos hacerlo con los luceros abiertos, aunque es más probable que nos mareemos si nos pasamos con la velocidad. Este gimnasia no es poco muy difícil de hacer y no necesitamos para ausencia ningún material, con lo cual es un gimnasia valentísimo.

7. Escuchar música

Si somos de los que no nos descentramos cuando escuchamos música podemos probar de ponérnosla mientras estamos haciendo nuestras tareas. Siempre y cuando a nuestro cabecilla no le moleste que nos pongamos unos cascos podemos escuchar nuestro clase musical predilecto, lo cual hará que nuestro trabajo pase de ser angustioso a más divertido y grato, haciendo que se nos pase volando la excursión gremial.

8. Mirar por la ventana

Puede ser que nuestra oficina tenga una ventana con un interesante paisaje, sea el que sea. Puede que no sea gran cosa, pero esto es mucho mejor que el claustrofóbico cubículo en el que nos encontramos metidos. Podemos mirar a través de ella, entreteniéndonos un rato cotilleando qué es lo que hace la multitud en la calle, el tiempo que hace, la forma de las nubes, si hay algún detalle en los edificios de enfrente que no nos habíamos fijado…

Todo lo que nos puede ofrecer una simple perspectiva de poco tan mundano como es la calle en donde se encuentra nuestra oficina es tan inmenso que nunca nos dejará de sorprender. Incluso puede hacer que nos dé alguna que otra idea, haciéndonos nuestro trabajo más creativo y grato.

9. Caminar

Muchas personas, especialmente en días laborales, no consiguen el objetivo recomendado por la OMS de hacer entre 8.000 y 10.000 pasos al día. Muchos pensarán que esos son muchos pasos pero, efectivamente, no se tarda más de una hora en hacerlos y hasta se pueden conseguir en el puesto de trabajo, sea caminando por los pasillos o subiendo escaleras. Cuando hablamos de caminar para relajarte en la oficina no hablamos de estar haciéndolo mientras se deje por el teléfono o se consulta el móvil, sino de solamente caminar.

En nuestras caminatas por el trabajo podemos revistar a un compañero que no esté demasiado ocupado, ver más a fondo cómo es el edificio en el que trabajamos o ir a tomarnos un tentempié saludable, un vaso de agua o una infusión. Si el té o el café nos relajan todavía los podemos tomar, pero hay que tener en cuenta que estas bebidas tienen metilxantinas, sustancias que nos pueden sobreestimular y provocarnos estrés.

10. Ejercitar las piernas

Podemos ponernos de pie y ejercitar brevemente las piernas. Esto es necesario porque las piernas se acaban cansando de pasarnos tantas horas sentados y sin movernos, especialmente si estamos en un trabajo en el que se hace difícil dar paseos por la empresa o sus alrededores. Al ponernos de pie podemos elevar una rodilla hasta que forme un ángulo de 90º con respecto del tronco y nos mantenemos así durante unos cuantos segundos. Si no tenemos problemas de nivelación podemos estar así unos 30 segundos o un minuto. Luego repetimos el gimnasia pero con la otra pierna.

11. Meditar

Meditar es todavía una de las técnicas más recomendadas para poder relajarse. Sin retención, hay un problema: una oficina no es un salón de yoga. El espacio es más limitado y hay más distractores, con lo cual nos será muy difícil meditar cual ermitaño budista del Tíbet. Por fortuna, no hace yerro cumplir con absolutamente todos los requisitos para meditar, siempre y cuando consigamos relajarnos un poquito en la oficina. Por ejemplo, podemos dejar de mirar a la pantalla durante unos 5 minutos, poner música en el móvil o en el propio ordenador y cerrar los luceros.

12. Tomar descansos

El buen trabajador no es el que no para ni un momento, sino aquel que sabe gestionarse el tiempo y descansa regularmente. Muchas veces, poco tan simple como reservarse 5 minutos cada hora a modo de breve alivio sirven para que nuestras energías no decaigan. Encima, cubo que nos cuesta estar concentrados y atentos durante más de 50 minutos no podemos esperar hacer perfectamente nuestro trabajo si nos dedicamos 3 horas seguidas sin alivio alguno a hacer lo que estemos haciendo. Hay que recargar.

— Nahum Montagud Rubio to psicologiaymente.com

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biografía de este ingeniero e investigador

El final del siglo XIX y principio del XX supuso la arribada de la segunda revolución industrial y con ella una tecnificación de los procesos industriales.

Para entender mejor algunas de las metodologías que surgieron y que supusieron un impulso para las factorías, es necesario estudiar la vida de figuras como la de Frank Gilbreth. En estos párrafos conoceremos su vida y sus principales aportaciones a las ciencias del trabajo y más concretamente a la ingeniería industrial, a través de una biografá de Frank Gilbreth.

Breve vida de Frank Bunker Gilbreth

Frank Bunker Gilbreth nació en Fairfield, perteneciente al estado de Maine en EEUU, en el año 1868. Sus orígenes fueron muy humildes, pues su religiosa daba clases en una escuela cercana y su padre compatibilizaba sus labores de granjero con su trabajo en una ferretería. Por otra parte, su progenitor falleció siendo Frank Gilbreth muy pequeño, pues tan solo contaba con tres primaveras de vida cuando este trágico hecho tuvo espacio. A raíz de la crimen de su padre, la comunidad decidió trasladarse a Andover, en el estado de Massachusetts.

La herencia de su padre se esfumó en pocos primaveras, y el salario de la religiosa de Frank Gilbreth como maestra no era suficiente para poder persistir a su comunidad, teniendo en cuenta los exclusivos colegios a los que llevaba a sus hijos.

Por lo tanto, tomó la osadía de trasladarse de nuevo, esta vez a Boston, en exploración de escuelas públicas de calidad donde los niños pudieran continuar sus estudios sin que esto supusiera el gran desembolso financiero que tenía que hacer en su aludido ubicación.

Nubilidad y primeras innovaciones

Frank Gilbreth no era un discente destacado en la escuela, aunque progresivamente fue centrándose más en estudiar, atrayéndole especialmente las asignaturas que tenían que ver con las matemáticas y las ciencias. Tanto es así que incluso realizó las pruebas para entrar al prestigioso MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), pero la situación económica de su casa hizo que finalmente renunciase a ello y en su espacio comenzase a trabajar para conseguir aliviar la presión financiera que sufría su religiosa.

Es así como, teniendo 17 primaveras, empezó en su primer trabajo, ausencia menos que de albañil, por la mediación de un antiguo profesor. Y este punto fue esencia en la vida de Frank Gilbreth para sus futuras aportaciones, ya que el trabajar como artesano le permitió observar las múltiples formas que había de realizar cualquier tarea, por simple que fuera, y se interesó siempre por encontrar la forma de optimizar al mayor todas ellas. Así, Gilbreth fue progresando y ascendiendo, al tiempo que estudiaba por las noches.

Con esa constancia y esfuerzo, Frank Gilbreth, en solo 5 primaveras, ascendió a superintendente, lo que por fin consiguió aliviar la situación económica del hogar. Y es aquí cuando comenzó una etapa de innovación para la industria, gracias a su mente despierta y a su propia experiencia. La primera salvoconducto que lanzó fue la de un andamio tieso, cuya finalidad era la de permitir que el artesano siempre tuviera la pila de ladrillos accesible en el nivel en el que estuviera trabajando, sin tener que desplazarse constantemente.

Mejoró, asimismo, las estructuras en las que los obreros trabajaban, impermeabilizándolas. Igualmente se encargó de perfeccionar el trabajo con hormigón. En su meteórico crecimiento en la industria, se hizo miembro de la ASME, la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Mecánicos, y llegó a lo más detención que podía en la empresa, siendo ya superintendente patriarca. Sin confiscación, Renton Whidden, antiguo profesor y patriarca desde hacía una período, no le dio la oportunidad de convertirse en socio, así que Frank Gilbreth emprendió su propia aventura.

Progreso de su carrera: Gilbreth Inc.

Comienza una etapa de crecimiento para Frank Gilbreth. Ya convertido en ingeniero funcionario, continúa registrando patentes de diferentes invenciones, comienza trabajos como contratista igualmente en el sector de la construcción, e incluso llega a desempeñar como profesor en la Universidad de Purdue.

Durante esta época igualmente contrae casorio con Lillian Moller, ingeniera industrial y psicóloga, que será por otra parte su compañera en posteriores trabajos e investigaciones.

Ya como contratista, Frank Gilbreth sigue pensando métodos para hacer más eficientes las tareas de albañilería. Para estas cuestiones, es animoso el trabajo de su mujer, gracias a sus estudios.

Por ello, uno y otro fundan Gilbreth Inc., una consultoría de administración especializada en optimizar los procedimientos de las empresas. Frank Gilbreth y su esposa se encargan de diseñar los planes de trabajo para construir edificios tan importantes como el almacén de Sioux City de la Simmons Hardware Company.

El plan de construcción de este enorme edificio fue consumado para poner en destreza todos los estudios de Frank Gilbreth y su esposa.

Tanto la propia construcción del pedrusco, como el diseño de las instalaciones para que en su interior se realizasen las correspondientes tareas de los operarios de una forma totalmente competente, optimizando el flujo de entrada y de salida de materiales, a través de un sistema de vías de ferrocarril donde gestionaban la arribada y la partida de vagones.

Los estudios del movimiento

En 1917, Estados Unidos entra en la Primera Pleito Mundial, que ya se libraba en Europa desde el 1914. En este período militarista, el gobierno contrata los servicios de Frank Gilbreth para que aplique sus conocimientos de ingeniería industrial al sector armamentístico.

Para ello desarrolló un método que consistía en los 17 movimientos básicos que requería el totalizar y desmontar un pertrechos, con una optimización total. Para crear este procedimiento utilizó cámaras de vídeo. Bautizó este método como los “therbligs”, logotipo de su propio nombre.

La estandarización de estos movimientos básicos era tan potente que, una vez aprendida, los soldados eran capaces de desmontar y retornar a ensamblar sus armas incluso teniendo los fanales vendados, lo cual se podía descontextualizar a condiciones de víctima visibilidad en las trincheras o momentos en los que no pudieran mirar directamente conveniente a la situación de la batalla. En otras palabras, a través de los 17 movimientos básicos, perfeccionó de alguna guisa la forma de hacer la disputa.

Frank Gilbreth ya había aportado su pericia en el estudio del movimiento al sector de la construcción y al de la industria bélica. Pero no terminó ahí su tributo.

Igualmente llevó estos conocimientos a la sanidad, pues fue quien propuso la figura del asistente en los quirófanos, de guisa que una persona se encargara de entregar al cirujano todo el instrumental a medida que lo iba necesitando, para que él no se tuviera que mover ni perdiera la concentración en una tarea de tantísima precisión.

Aunque muchas personas asocian estas contribuciones con las de Frederick Taylor y su Taylorismo, lo cierto es que esa corriente iba en la límite de minimizar los plazos de producción, mientras que Frank Gilbreth lo que buscaba era una total optimización y eficiencia, mediante la realización del número de movimientos justos para realizar una tarea. Aunque ambas metodologías pueden tener partes en popular e incluso solaparse en algunos procedimientos, lo cierto es que son conceptualizaciones diferentes.

Esta diferencia de visiones se tradujo incluso en una cierta enemistad a nivel personal entre ambas familias y algunas disputas a nivel comercial por algunas de las patentes que uno y otro registraron. En primaveras posteriores a la crimen de Frank Gilbreth, Lillian se esforzó por terminar con esas rencillas y recuperar una relación cordial entre su comunidad y la de Frederick Taylor.

Los estudios de Frank Gilbreth y su esposa trajeron otra tributo, y es que, al disminuir los movimientos de los operarios, igualmente lograron que la ahogo que experimentaban en su etapa sindical disminuyera.

Esto se lograba no solo proponiendo menos movimientos para la tarea, sino igualmente proponiendo nuevos diseños para algunas herramientas, y colocando los fundamentos necesarios para el trabajo en unas posiciones y gloria determinadas. En otras palabras, estaba creando la ergonomía en el trabajo.

Fallecimiento y nuncio

Frank Gerbreth falleció en el año 1924, con tan solo 55 primaveras, a causa de un infarto, dejando viuda a Lillian y huérfanos a sus doce hijos. Y es que uno y otro habían conformado una extensa comunidad que por otra parte les había considerado para poner en destreza y perfeccionar algunas de sus técnicas de optimización, pues tenían en su propia casa a doce participantes perfectos para todos sus experimentos.

Gracias a esas pruebas, uno de sus hijos escribió, ya de adulto, la famosa obra de Cheaper by the Dozen, o Doce en casa, que incluso tuvo su traducción cinematográfica, y conforma parte del nuncio de Frank Gilbreth, adyacente con todas sus aportaciones a la ingeniería industrial, la ergonomía y la mejoría de diferentes procesos productivos. Sin duda, una figura esencia para la progreso de la forma de trabajar, tanto en las fábricas como en multitud de profesiones.

Referencias bibliográficas:

  • Baumgart, A., Neuhauser, D. (2009). Frank and Lillian Gilbreth: scientific management in the operating room. BMJ Quality & Safety.
  • Nadworny, M.J. (1957). Frederick Taylor and Frank Gilbreth: competition in scientific management. The Business History Review.
  • Price, B. (1990). Frank and Lillian Gilbreth and the motion study controversy, 1907-1930. A Mental Revolution: Scientific Management Since Taylor.

— Luis Martínez-Casasola Hernández to psicologiaymente.com

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Psicología para empresas en Barcelona: las 7 mejores opciones

En determinadas ocasiones, toda empresa puede carecer servicios de apoyo y formación en temas relacionados con la psicología: papeleo del estrés en el extensión de trabajo, establecimiento de protocolos para resolver conflictos, detección de problemas de comunicación, etc.

Los principales problemas que pueden presentar las empresas suelen estar relacionados con fallos en la dinámica de trabajo, la descuido de liderazgos fuertes, la descuido de motivación en los empleados o proporcionadamente problemas emocionales.

Sea cual sea la problemática, en la ciudad condal hay varias opciones de apoyo y asesoramiento a través de servicios de psicología para empresas en Barcelona por parte de profesionales enormemente cualificados y especializados que ofrecen talleres o cursos adaptados a cada ordenamiento.

Psicología para empresas en Barcelona: varias opciones recomendadas

Si quieres conocer cuáles son las mejores opciones de cursos y formas de intervención en psicología para empresas, consulta la selección que se presenta de modo resumida a continuación.

1. NeuroMindfulness (Mental Area)

Mental Area

El curso de formación en NeuroMindfulness para empresas que ofrece el centro Mental Area combina técnicas novedosas procedentes de la neurociencia y terapias psicológicas como el Mindfulness con el objetivo de enseñar a la persona a conseguir y apoyar estados de papeleo del estrés y laxitud que afecten positivamente a su bienestar tanto en lo personal como en lo profesional.

En el curso se realiza un registro neurofisiológico durante las sesiones de Mindfulness para conocer a fondo los patrones cerebrales durante el estado de laxitud y cómo funciona el cerebro en esa etapa determinada. Encima de eso, durante todo el curso se entrena al participante en la técnica del Mindfulness o conciencia plena, consistente en dirigir la atención en el tiempo presente y ser consciente de los propios pensamientos y sensaciones.

Como se ha demostrado científicamente, los principales beneficios del NeuroMindfulness inciden en la disminución del estrés del empleado, mejoramiento de la toma de decisiones, mejoramiento de la capacidad de autoregulación y control emocional, mejoramiento de las relaciones interpersonales y longevo bienestar en militar.

2. Neuro Oratoria (Mental Area)

Mental Area

El software de formación Neuro Oratoria que imparte el centro de psicología y neurociencia Mental Area, tiene como objetivo ofrecer herramientas para que la persona aprenda a resolver el miedo teatral y además para mejorar las habilidades de oratoria en notorio.

El curso consta de una parte teórica y otra maña, y en él se combinan técnicas y conocimientos teóricos de la oratoria y un maniquí actual de Existencia Supuesto que permite al escolar la posibilidad de entrenar en un contexto imaginario generado por efectividad imaginario que le permite una inmersión sensorial total.

Las principales áreas en las que este curso permite mejorar al escolar son la mejoramiento de las habilidades comunicativas, la instrucción en técnicas que permitan mejorar la persuasión y la capacidad de transmitir información e ideas de calidad, y la papeleo de la ansiedad.

  • Para ver más información sobre Mental Area y sus cursos, accede a esta página.

3. Curso de Mindfulness (Psicotools)

Psicotools

El centro de psicología Psicotools pone a disposición de todo tipo de empresas y entidades 4 programas distintos de Mindfulness para empresas adaptados a las deyección de cada ordenamiento en particular.

Los beneficios de dichos cursos han sido demostrados tanto para la empresa como para los empleados y los más destacables son un aumento del bienestar tanto físico como psicológico, la reducción del estrés en el entorno sindical, un aumento de la fuerza profesional así como de la productividad y la mejoramiento de las relaciones interpersonales.

  • En esta página puedes ver más información sobre Psicotools y sus cursos.

4. Taller de Inteligencia Emocional (Psicoemocionat)

La clínica de psicología Psicoemocionat de Barcelona fue fundada en el año 2009 y desde entonces se ha especializado en ofrecer un servicio de atención profesional en personas de todas las edades, así como empresas e instituciones educativas.

Este centro ofrece talleres de formación en inteligencia emocional dirigidos a empresas y orientados a mejorar la calidad de las relaciones entre trabajadores y de la comunicación en el entorno sindical.

Psicoemocionat aplica un método propio en sus talleres de formación emocional para empresas, basado en la personalización de cada servicio y en adaptarse a las deyección de cada entidad. Encima de eso, otros de los beneficios de este taller son la mejoramiento de la productividad en la empresa, la potenciación de la inteligencia emocional, el aumento de la autoestima en los trabajadores y la disminución del estrés.

5. Curso de Mindfulness (Jordi Ferrer)

Jordi Ferrer es profesor de Mindfulness e Inteligencia Emocional, así como coach profesional y practicante de meditación desde hace más de 20 abriles. En su consulta ofrece cursos tanto de Mindfulness como de Inteligencia Emocional para empresas orientado a mejorar el estado emocional y físico de los trabajadores y conseguir ceñir además sus niveles de ansiedad o estrés.

Sus cursos orientados a empresas se basan en terapias que cuentan con amplia evidencia científica y encima registran elevados porcentajes de aprobación entre los participantes y de éxito en los resultados.

Los principales beneficios tanto del curso de Mindfulness como de Inteligencia Emocional son una mejoramiento de la cohesión de equipos, la disminución del absentismo sindical, la mejoramiento del círculo sindical, la potenciación de la autoestima y la mejoramiento del refrigerio y el sueño de los empleados.

6. Curso de Coaching de Equipos (Anna Flores)

El centro de subsidio de Anna Flores imparte un curso intensivo de entrenamiento en técnicas de Coaching de Equipos aplicables a situaciones reales y desde un enfoque teórico sistémico.

Este curso dura un fin de semana y está especialmente indicado para personas que trabajan en el ámbito de la papeleo de equipos, como jefes de unidad, CEOs o formadores y algunas de las técnicas que se ponen en maña en el curso provienen del liderazgo sistémico y el coaching sistémico.

7. Taller de Emociones Inteligentes (Psicotools)

El taller de Emociones Inteligentes que ofrece el centro de psicología Psicotools es una de las mejores opciones que se pueden encontrar para instruir en los fundamentos de la Inteligencia Emocional a empresas y empleados en particular.

Y es que, en el ámbito de la empresa, la Inteligencia Emocional influye positivamente en la mejoramiento de la comunicación con asertividad, la mejoramiento de las relaciones interpersonales, la potenciación de la autoestima y la mejoramiento en el control de los impulsos.

— Xavier Molina to psicologiaymente.com