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Cómo Controlar las Emociones: 10 Técnicas que Funcionan

Ya dijo Nietzsche que los pensamientos vienen cuando ellos quieren, y no cuando nosotros desearíamos.

Del mismo modo, tus emociones siquiera aparecen o desaparecen cuando tú lo decides. Pero, ¿es posible tener algún control sobre las emociones o debes resignarte a que dominen tus actos?

¿Alguna vez te has preguntado porque determinado es capaz de dialogar en manifiesto sin parecer ansiedad mientras que otra persona se viene debajo? ¿Por qué hay multitud que en una discusión sucumbe a la ira mientras otros mantienen la calma?

como controlar las emociones

Si adecuadamente tiene sentido que te sientas triste cuando te dan malas telediario, eso no significa que tu única opción sea quedarte llorando en un rincón (esa talante probablemente te mantenga afligido durante más tiempo). Investigar que estás triste a la vez que te fuerzas a ti mismo a hacer poco productivo te ayudará a sentirte mejor ayer.

En este artículo voy a intentar desmitificar varias falsas creencias sobre la administración de las emociones y darte las técnicas que se han demostrado en realidad aperos para conseguirlo. Permanece atento porque alguna probablemente te sorprenda.

  1. ¿Decides tú cómo controlar las emociones?
  2. Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan
  3. La verdad sobre las emociones negativas
  4. Lo que no funciona para controlar tus emociones
  5. Lo que sí funciona

¿Decides tú cómo controlar las emociones?

Hay muchas teorías al respecto. Algunos psicólogos creen que tenemos el control total sobre nuestras emociones y otros creen que no existe ninguna posibilidad de controlarlas.

Sin secuestro hay investigaciones que concluyen que la forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la forma como las vives. La forma en que reacciones frente una emoción en concreto condicionará cómo actúa sobre ti.

  • El orador que sufre frente la idea de dialogar en manifiesto lo hace porque interpreta sus ansiedad como poco placa, como una señal que le está enviado su cuerpo para que salga corriendo de allí.
  • Por otro flanco, determinado que interprete esos mismos ansiedad como excitación y ganas de hacerlo adecuadamente probablemente tenga más éxito en su conferencia.

La moraleja es que tu cuerpo te proporciona la energía para hacer poco, pero cómo usar esa energía lo decides tú. Hay multitud que paga cuartos y hace horas de trasero para subirse a una montaña rusa, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Uno y otro sienten los mismos ansiedad, pero los interpretan de forma diferente: diversión frente terror.

Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan

No puedes evitar notar emociones. Las emociones están ahí porque tienen una función evolutiva, un sentido biológico de supervivencia. Si nuestros antepasados no hubieran sentido miedo delante de una manada de tigres, probablemente el ser humano no hubiera llegado hasta hoy en día.

La amígdala es la parte de tu cerebro encargada de disparar las emociones, como si fuera una respuesta cibernética en forma de embestida o huida frente una amenaza. Por eso es tan difícil controlar mediante la fuerza de voluntad el origen de tus emociones: significaría anular esta respuesta para la que estás programado genéticamente.

Este tipo de respuesta emocional es por lo tanto, necesaria. Sin secuestro, en algunas personas no está correctamente regulada y puede ocurrir que:

  • Se dispare en situaciones donde no existe una amenaza positivo (provocando la ansiedad)
  • Sea incapaz de desactivarse con el paso del tiempo (como en la depresión). Por algún motivo, el cerebro entra en modo de supervivencia y se queda anclado ahí.

Cuando estás en período de lucha-huida y la angina ha tomado el mando de tus actos, normalmente ya es demasiado tarde. Por eso debes asimilar a hacer ayer. Tienes que acostumbrarte a detectar aquellas señales que te indican que vas camino de no poder dominar tus emociones.

Esta es la única forma en que serás capaz de detener el proceso (o retrasarlo) ayer de que sea demasiado tarde. Una vez las emociones te dominan, eres poco más que una bestia acorralada.

La verdad sobre las emociones negativas

La teoría más reciente es que existen 4 tipos de emociones básicas que han evolucionado en torno a el resto de sentimientos más complejos. Estas emociones son enfado, miedo, alegría y tristeza.

Existen algunas situaciones a las que nunca podrás acostumbrarte. Si todo te va mal, difícilmente podrás dejar detrás la sensación de miedo o ansiedad. Sin secuestro, las emociones positivas suelen desaparecer a lo espléndido del tiempo. No importa cuanto cuartos te toque en la quiniela o cuán enamorado estés: las emociones positivas como el placer siempre terminan disminuyendo.

De hecho, en un estudio se determinó que la emoción que dura más es la tristeza. En concreto, dura hasta 4 veces más que la alegría.

emociones negativas

En almohadilla a este panorama parece en realidad necesario poder encargar la intensidad de tus emociones para no sufrir tanto. A continuación encontrarás una serie de las técnicas que no han demostrado ninguna validez y las que sí.

Lo que no funciona para controlar tus emociones

Estas técnicas se han popularizado a través del boca a boca y mediante autores que no se han molestado en comprobar su almohadilla científica positivo. La utilidad de cada una de ellas para encargar tus emociones es, cuanto menos, dudosa.

1. Intentar no pensar en lo que te preocupa

De la misma forma que intentar no pensar en un oso polar blanco provocará que termines pensando en él por un objeto retroceso, en estudios como este se ha demostrado que es muy difícil apartar las emociones de nuestra vanguardia.

En el caso de las personas deprimidas, a las que constantemente les asaltan pensamientos negativos, se ha comprobado que es totalmente contraproducente intentar suprimir esas ideas porque terminan regresando con más fuerza todavía.

2. Relajarte y respirar hondo…

Es habitual que nos recomienden relajarnos y respirar hondo cuando estamos enfadados o muy ansiosos. Proviene de una tradición casi tradicional, como la de respirar en el interior de una bolsa de plástico en un ataque de pánico.

Pero hay un inconveniente. Respirar hondo e intentar modular el diafragma no suele funcionar porque el componente fisiológico de las emociones suele ser poco importante.

Piensa en ello. En la mayoría de las ocasiones en que te has enfadado mucho, por ejemplo, estabas tranquilo ayer de volverte irascible. Probablemente tenías un buen día hasta que determinado te lo ha chafado, ¿me equivoco?

Si un estado previo de laxitud no ha podido evitar que te enfadaras, ¿por qué la multitud cree que puede conseguirlo una vez ya estés enojado?

¿Has recomendado alguna vez a determinado que se relajara cuando estaba enfadado? Te habrás regalado cuenta de que no suele funcionar demasiado adecuadamente. Es como si en emplazamiento de escuchar a quien cree que ha sufrido una injusticia le recomendases que se callara y se tomase un tranquilizante.

Con esto no quiero opinar que consumir asiduamente técnicas de laxitud sea malo. De hecho meditar es sobrado útil (lo verás más abajo). Pero intentar relajarse una vez te han invadido las emociones es ir a tratar el representación y no la causa.

3. Liberar la tensión por otras vías

Hubo un tiempo en que se pusieron de moda las actividades para liberar emociones. Talleres donde la multitud se reunía para fluir o eventos donde directivos agresivos se ponían a romper platos.

Liberar estres

Pues adecuadamente, resulta que los estudios psicológicos más recientes sugieren que este tipo de catarsis no funciona. Incluso puede ser negativa: sucumbir a la tentación de destrozarlo todo puede incrementar tu determinación a corto plazo. Lo mismo ocurre con hacer deporte físico: aunque es bueno para tu corazón, no es capaz de tranquilizar tus emociones.

Las emociones no están contenidas en el interior de nuestro cuerpo y necesitan salir como si fuéramos ollas a presión. Lo que necesitan es ser comprendidas para evitar que nos hagan daño.

4. Presionarte para tener pensamientos positivos

Hay un poco de controversia respecto el objeto de los pensamientos optimistas para regular las emociones. Si adecuadamente yo no diría que son capaces de hacerte sobrevenir de un estado placa a otro positivo, sí que pueden montar a disminuir la intensidad de una emoción negativa.

Las emociones se procesan casi en su totalidad a nivel inconsciente para luego sobrevenir al ámbito consciente, donde las percibes. Por este motivo, cuando eres consciente de ellas a menudo ya es demasiado tarde.

Sin secuestro, apañarse la parte positiva de cada situación sí que puede evitar que sigas auto-saboteándote. Si en emplazamiento de pensar “No voy a poder con esto” empiezas a creer “Está complicado, pero lo puedo manejar” evitarás que tus emociones negativas se agraven.

Lo que sí funciona

La verdadera inteligencia emocional requiere que identifiques y entiendas tus propios estados de actitud. Implica cachear cuando y porqué estás enfadado, nervioso o triste, y hacer sobre las causas y no sólo los síntomas.

Sin secuestro, en aquellas ocasiones en las que veas que irremediablemente te diriges en torno a un estado emocional placa, las siguientes técnicas pueden ser eficaces para detener o frenar esa reacción en prisión.

1. Intenta rememorar tus virtudes y éxitos

La reafirmación en tus virtudes y puntos fuertes es una de las mejores estrategias para encargar tus sentimientos. Consiste en pensar en lo que te ha provocado esa emoción pero reduciendo su significado placa.

Ejemplo: en emplazamiento de enfadarte porque has llegado tarde al trabajo puedes pensar que, regalado que siempre llegas a tiempo, no es tan bajo.

La multitud con maduro control emocional utiliza la autoafirmación cuando la intensidad de sus emociones todavía es desestimación y tienen tiempo para apañarse otro punto de perspectiva de la situación. Curiosamente, se ha demostrado que esta organización funciona especialmente adecuadamente en las mujeres.

La próxima vez que sientas que pierdes el control sobre tus emociones, recuérdate a ti mismo aquellas cosas de las que te enorgulleces en tu vida.

2. Distrae tu atención en torno a un asunto concreto

Las personas que mejor gestionan sus emociones todavía han aprendido a usar la distracción para encerrar sus estados emocionales ayer de que sea demasiado tarde. Y parece que resulta muy eficaz cuando prevén que van a constatar emociones intensas y no tienen suficiente tiempo para usar otras estrategias.

Como sabrás, una forma muy efectiva para calmar a un chaval pequeño que no deja de fluir es desviar su atención. “¿Has trillado el muñeco?” o “¿Qué tengo en la mano?” suelen disminuir su nivel de excitación si mantenemos su atención durante el tiempo suficiente.

desviar la atencion

La técnica de la distracción consiste en desvincularte de la emoción negativa centrando tu atención en pensamientos neutrales. De esta forma evitarás que la emoción coja demasiada intensidad.

Por ejemplo, si tu patriarca cuestiona tu profesionalidad, en emplazamiento de pensar que quizás termine despidiéndote podrías pensar en la celebración de cumpleaños que tienes el sábado. Es simple pero eficaz, tal y como se ha demostrado en varios estudios científicos.

Aunque a espléndido plazo probablemente no sea la mejor organización, la distracción funciona, especialmente si centras tu atención en poco concreto en emplazamiento de dejar que tu mente vague.

3. Piensa en tu futuro más inmediato

Las emociones muy intensas pueden provocar que te olvides de que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias. Aunque en ese momento tan sólo seas capaz de estar el presente y tu frustración, enfado o ansiedad te parezcan tan importantes, ¿seguirás sintiendo eso en el interior de una semana?

Pensar en el futuro más inmediato es muy eficaz para surtir el autoevaluación, tal y como se demostró en el experimento popularizado a través del tomo Inteligencia Emocional. En él, los niños que resistieron la tentación de engullir una cebo a cambio de cobrar otra obtuvieron mejores resultados en los test escolares y mejores trabajos en los primaveras venideros.

4. Medita asiduamente

La meditación ha demostrado científicamente su validez para precaver los pensamientos negativos repetitivos y no sólo mientras meditas, sino todavía a espléndido plazo: es capaz de diminuir el nivel de activación de la angina de forma duradera.

La meditación todavía tiene estudios en la reducción de la ansiedad. En uno de ellos, cuatro clases de meditación de 20 minutos de duración fueron suficientes para disminuir la ansiedad en un 39%.

Intentar relajarte sólo cuando te asaltan las emociones no es muy eficaz. Sin secuestro, meditar de forma regular y respirar correctamente sí que pueden disminuir la intensidad de las emociones negativas cuando estas aparecen.

5. Date permiso para preocuparte más tarde

Antaño te he explicado que intentar suprimir una emoción o pensamiento provoca que vuelva de nuevo con más fuerza. Sin secuestro, ¡posponerla para más tarde puede funcionar!

En un estudio se pidió a los participantes con pensamientos ansiosos que pospusieran su preocupación durante 30 minutos. A pesar de ser una forma alternativa de evitar pensar en poco, lo que se ha demostrado es que tras ese período de pausa las emociones regresan con una intensidad mucho beocio.

Así pues, date permiso para preocuparte posteriormente de un tiempo de retraso. Te preocuparás menos.

6. Piensa en lo peor que te puede sobrevenir

¿Recuerdas la película Sin Perdón (Unforgiven) de Clint Eastwood?

En ella, el personaje de William Munny, pese a estar antiguo y perfecto, es el mejor pistolero del oeste. Y no lo es por su velocidad ni su puntería. Como él mismo dice, lo es porque cuando las balas empiezan a pirarse, él controla sus emociones y mantiene la calma.

Pero ¿cómo surtir la calma? Los samuráis y los estoicos se mantenían tranquilos incluso en las situaciones más dramáticas, ¿cómo lo conseguían?

meditar

Pues pensando en la crimen. Y mucho.

No quiero que te pongas dramático ni te vuelvas un ojival, pero pensar en lo peor que te puede sobrevenir te ayudará a relativizar tus problemas y surtir el control.

7. Escribe un diario de tus emociones

La escritura expresiva consiste en escribir sobre tus pensamientos y sentimientos más profundos y ha demostrado ser eficaz tanto a nivel psicológico como físico (¡es capaz de acelerar la cicatrización de las heridas!)

Perseverar una especie de diario emocional sobre lo que has sentido en algunas situaciones te ayudará a disminuir la recurrencia de pensamientos negativos.

8. Tómate un respiro (y un refresco) para recuperar el autoevaluación

Tu autoevaluación no es infinito. De hecho varias investigaciones indican que conforme te expones a situaciones y emociones, se va consumiendo.

Piensa en ello como hacer un sprint. Tras la carrera estás exhausto y necesitas tiempo para poder recuperarte ayer de retornar a pasar. De la misma forma, si logras dominar tus emociones, evita retornar a exponerte de nuevo a una situación tensa o será más probable que sucumbas.

Lo más sorprendente es que se ha demostrado que surtir el control consume carbohidrato, como si textualmente estuvieras haciendo deporte. Por lo tanto, para recuperar tu autoevaluación tienes dos estrategias:

  1. Tomar una bebida rica en azúcares (no es broma).
  1. Usar la reafirmación positiva para poder encargar de nuevo tus emociones (fuente).

La secreto está en identificar cuándo tus niveles de autoevaluación están bajos y evitar más situaciones emocionales mientas te recuperas.

9. Cuando todo falle, rastreo un espejo

¿Perdón? ¿Mirarse en un espejo? Sí, por muy sorprendente que parezca esta organización puede ser útil para aplacarte cuando estés furibundo.

Varios estudios han demostrado que cuando te ves a ti mismo reflejado eres capaz de observarte desde una perspectiva más objetiva y por lo tanto separarte durante unos instantes de tu emocionalidad.

Cuanto más consciente seas de lo que estás haciendo, más capacidad de controlar tus emociones tendrás. Y observarte en un espejo incrementará tus niveles de autoconsciencia y te ayudará a comportarte de forma más sociable.

10. Lo más importante: encuentra el motivo de tus emociones

A espléndido plazo la secreto no está en pelear contra tus emociones, sino en reconocerlas y enterarse por qué te ocurren. Por ejemplo:

“Vale, no me gusta sentirme así pero ahora mismo tengo mucha envidia (reconoces la emoción) porque a Andrés le han felicitado por su trabajo y a mí no (reconoces el por qué).”

Lo importante es ser honesto contigo mismo sobre el por qué. No hagas como la mayoría e intentes engañarte. A menudo nos mentimos haciéndonos creer que estamos enfadados con determinado por su comportamiento y no porque le han regalado el promoción al que aspirábamos y eso ha afectado nuestra autoestima.

Conocer la verdad positivo de tus sentimientos te ayudará a tratar la causa.

¿La conclusión?

Si quieres asimilar en realidad cómo controlar tus emociones debes enterarse que no hay una alternativa única. Aunque todavía se ha demostrado que tu propio lenguaje corporal es capaz de influir sobre tus emociones, encontrar la organización más adecuada para regular los sentimientos negativos y entender su origen para tratar la causa es la única forma de evitar que tomen el control de nuestra mente.

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10 claves que funcionan para ser más sociable y menos tímido

Ser sociable cuando eres achicopalado o introvertido no es realizable.

Con el tiempo tu círculo de amigos se ha ido reduciendo. Necesitas un cambio de aires y hacer nuevas amigos, pero nacer a conocer concurrencia te supone demasiado esfuerzo. Es complicado, te expones al ridículo y la mayoría de veces no se concreta en mínimo.

¿Pero y si te dijera que puede ser mucho más sencillo de lo que crees?

No, no voy a darte los típicos consejos como “aparenta seguridad” o “simplemente sé tú mismo”. Eso ya lo has probado y no funciona.

La esencia es seguir las pautas que han demostrado científicamente su fuerza para vencer tus miedos y conectar mejor con la concurrencia. No es encanto, pero si eres constante los resultados llegarán antiguamente de lo que te imaginas.

como ser más sociable

Sigue conmigo, porque en este artículo vas a descubrir las 10 claves para conquistar una personalidad más abierta y sociable.

¿Qué aprenderás en este artículo?

La única razón por la que deberías ser más sociable

Permíteme antiguamente una consejo.

¿Sabrías decirme por qué es tan importante que te esfuerces en conocer gente y te mantengas en contacto con tus amigos?

Creo que el Dr. Waldinger puede darte la respuesta. En un ambicioso estudio que duró 75 abriles y donde participaron más de 700 voluntarios, Waldinger quiso encontrar el secreto de la felicidad. Pero descubrió que ni los éxitos profesionales, la salubridad, la riqueza o la triunfo eran imprescindibles para ser acertado.

Lo más importante eran las relaciones sociales.

Según Waldinger, son nuestras relaciones personales lo que nos mantiene felices y sanos. Cuanto más solo se sentía cualquiera, más problemas de salubridad y menos esperanza de vida tenía. En otro estudio de la Universidad del Boreal de Carolina incluso se asoció la desidia de relaciones sociales con el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

¿Pero eres achicopalado o eres introvertido?

Sí, ser sociable supone muchas ventajas, pero sólo si de verdad lo necesitas.

¿Quieres socializar porque necesitas conectar con otras personas, o simplemente porque se supone que tienes que hacerlo?

Esta diferencia es crítica, porque hay mucha concurrencia que a pesar de tener pocos amigos no se siente sola. Fíjate que en lo alto he destacado sentía. No es cuestión de cuantos amigos tienes, sino de cómo te sientes con los amigos que tienes.

¿Sabes cómo se les claridad a las personas que se sienten adecuadamente con pocas amigos?

Introvertidos. Y el problema está en que la sociedad nos vende que debemos ser extrovertidos para ser felices.

extroversión

No confundas la timidez y la introversión, porque no tienen mínimo que ver. La timidez es la dificultad para relacionarte con los demás, mientras que los introvertidos simplemente prefieren tener pocos amigos, pero muy íntimos.

Yo, por ejemplo, soy introvertido pero no achicopalado. No me cuesta conocer concurrencia, pero cuando llevo un par de horas socializando con mucha concurrencia me agoto. Soy acertado sin un gran círculo social.

Vale, quiero conocer concurrencia. ¡Pero los desconocidos no son sociables!

Imagínate que son las 7 de la tarde y estás sentado en el furgón del patrón de regreso a casa. Delante de ti hay un hombre con traje que lleva varias estaciones leyendo el informe tranquilamente.

En una de las paradas entra un novato de unos 30 abriles. Echa un vistazo rápido a todo el furgón y se sienta al banda del señor que está hojeando el diario.

Le mira, esboza una sonrisa y le pregunta: “¿Qué tal? ¿Alguna nota interesante hoy?”

¿Qué opinas? ¿Crees que está molestando al hombre del informe?

La mayoría consideraríamos que intentar nacer una conversación en este caso sería poco respetuoso. Y esta es una de las principales razones porque las personas tímidas tienen tantos problemas para conocer concurrencia: porque creen que van a incomodar.

Falta más acullá de la existencia.

En un experimento realizado en el patrón de Chicago se demostró que, en superficie de producir malestar, cuando cualquiera empieza una conversación con nosotros generalmente nos hace reparar mucho mejor que si seguimos solos y en silencio.

Siempre encontrarás concurrencia que ha tenido un mal día. Eso no puedes controlarlo y deberías dejar de culparte por ello. Pero esa no es la naturaleza humana. La concurrencia es sociable y, en universal, sienta adecuadamente que nos den conversación.

Dicho todo esto, veamos cómo puedes vencer la timidez, nacer conversaciones  y robustecer tus relaciones según la ciencia.

Cómo deshacerte de la timidez

Timidez

Para nacer, dejándote de referirte a ti mismo como achicopalado.

Creas que lo eres o no, la existencia es que sufres timidez en determinadas situaciones. Si fueras achicopalado “en universal” lo pasarías mal incluso con tus padres o amigos más cercanos.

Lo más probable es que sufras timidez con desconocidos o cuando te toca ser el centro de atención. Así que evita definirte como “achicopalado” porque lo único que haces es aumentar esa idea en tu persona. Sólo hay situaciones en las que experimentas timidez.

¿Todo claro? Pues ahora veamos los 4 pasos necesarios para deshacerte de ella.

1. Empieza gradualmente

Si quieres conocer concurrencia, ve paso a paso. Empieza con retos más asequibles, como darle conversación a un camarero. Cuando lo hayas hecho varias veces verás que ya no te pones tan nervioso: esa es la señal de que tienes que ponerte un objetivo viejo.

A esta técnica se le claridad exposición escalonado, y ha demostrado científicamente que es una de las estrategias más eficaces para pasar la timidez y ansiedad social.

supera timidez

Hasta aquí mínimo nuevo. Es probable incluso que ya lo supieras. Por eso ahora quiero ser brutalmente honesto contigo: debes hacerse cargo que solo vencerás tu timidez pasándolo mal.

Lo digo porque mucha concurrencia tiene la mágica esperanza de que no es así. Que a saco de percibir libros o asistir a cursos encontrará la fórmula que le dará, finalmente, valencia y confianza en sí mismo.

Pero es difícil sentirte seguro antiguamente de enfrentarte a un batalla. ¿Verdad que por mucho que estudies te vas a poner nervioso el día del examen de conducir? Pues aquí ocurre lo mismo.

La confianza se consigue posteriormente de interpretar, nunca antiguamente. No esperes a sentirte confiado porque te quedarás esperando siempre. Nervioso o no, hazlo.

2. ¿Qué hacer con tus pensamientos negativos?

Quizás te pongas poco más que nervioso. Quizás tu miedo al rechazo o al ridículo te paralicen por completo. Quizás te asalte un torrente de pensamientos invitándote, otra vez más, a no arriesgarte.

En estos casos la cabeza popular nos recomienda pensar en cosas positivas, o repetirnos lo bueno y maravillosos que somos.

Bueno, pues según la ciencia, eso no funciona.

En superficie de combatir contra tus pensamientos, acéptalos. No les quites espacio, dáselo. Reconoce que tus pensamientos negativos están ahí. Pero reconoce igualmente que puedes interpretar sin hacerles caso.

¿Quieres un ejemplo?

¿Qué ocurre cada vez que te levantas por la mañana para ir a trabajar? Si eres como la mayoría de mortales, probablemente no te apetezca mínimo. Seguramente tus pensamientos son “qué rollo”, “ojalá fuera millonario” o “hoy me quedaría toda la mañana en la cama”.

¿Pero qué terminas haciendo?

Pues terminas levantándote y yendo a trabajar. A pesar de que tus pensamientos te digan que no, te levantas y lo haces.

aceptar pensamientos negativos

Dicho de otro modo, tus pensamientos y tu conducta no tienen por qué estar alineados. Y con la timidez ocurre lo mismo: tus pensamientos negativos van a estar siempre ahí, pero solo tú eliges tu conducta.

3. La utensilio emocional que reducirá tus nerviosismo

“Oculta tus nerviosismo”. “Transmite confianza”. “Demuestra seguridad”.

Ya pespunte, por beneficio.

Para nacer, si superar la timidez fuera tan fácil como eso imagino que ya lo habrías hecho, ¿verdad?

Pero el real problema es que esa falsa seguridad te va a crear otro problema. Encima de la timidez, ahora debes concentrarte en ocultarla. Y eso te crea una presión adicional que no tendrías si, simplemente, reconocieras tus nerviosismo.

No es teoría. Se ha demostrado científicamente que aceptar tus emociones minimiza el impacto que tienen sobre ti. Y no solo eso: igualmente consigue que los demás empaticen con ellas, te perdonen más errores y te encuentren más atractivo (más debajo te explicaré por qué),

“Hola, me cuesta un poco hacer esto porque soy proporcionado achicopalado, pero me encantó el texto que estás leyendo y quería preguntarte si te has culto otros libros de este autor”

Y ya puedes relajarte y olvidarte de ocultar tus nerviosismo.

4. Una última táctica de emergencia

Siempre fui un niño tímido. Sin secuestro, había una época del año en que me sentía más poderoso que nunca. Una época en que me transformaba en un pequeño demonio capaz de hacer cualquier cosa.

Esa época era Carnaval.

Disfrazado de vaquero o ninja, no me costaba ningún esfuerzo tontear con la chica que me gustaba o tomarle el pelo a los profesores.

Por aquel entonces no era consciente de ello, pero estaba usando la técnica de la máscara.

tecnica de la mascara

La técnica de la máscara es una táctica que utilizan muchos actores y cantantes famosos. Incluso Beyoncé ha obligado usarla a menudo para no sufrir pánico teatral.

Consiste en crearte un alter ego, una personalidad que te permita hacer cosas que normalmente no harías. Eso te da la seguridad de que si haces el ridículo o cualquiera te evita, en existencia no te rechaza a ti: ¡está rechazando a tu personaje!

Imagínate cómo se comportaría cualquiera tremendamente sociable en tu situación, cualquiera como James Bond o Mata Hari, y actúa como ellos. Personalmente, he usado esta técnica innumerables ocasiones en las que he sentido que el miedo me paralizaba, y me ha ayudado enormemente.

Aunque lo ideal es que seas capaz de interpretar siendo tú mismo, te recomiendo esta táctica cuando necesites armarte de valencia instantáneamente. Te sorprenderá.

Cómo establecer el primer contacto

primer contacto

Otra gran diferencia entre la concurrencia que sufre timidez con los desconocidos y el resto es que los primeros creen que es error suya cuando cualquiera les rechaza, mientras que los segundos creen que es responsabilidad de quien les ha rechazado.

Y es que existen miles de posibilidades por las que cualquiera puede no reponer como esperabas. Quizás tenga prisa, un mal día, se encuentra mal, haya recibido una mala nota o sea más achicopalado que tú, por citar algunas.

Te memoria esto para que empieces a relativizar tanto tus éxitos como fracasos. Dicho lo cual, veamos qué estrategias científicas te ayudarán a conectar con las personas que acabes de conocer.

5. Consigue que tu cuerpo hable por ti

¿Alguna vez te han confesado que antiguamente de conocerte parecías una persona fría y distante?

Si te ha ocurrido tantas como a mí, la explicación más probable está en las señales que emites con tu cuerpo. Es poco que viene heredado de la época en que el ser humano escasamente se comunicaba con gruñidos y gestos, y esas señales pueden transmitir dos tipos de mensajes:

  • Signos que indican que eres amistoso e invitan a las personas a acercarse
  • Signos que indican que eres un potencial enemigo y generan rechazo

Para evitar que la concurrencia se ponga de inmediato a la defensiva aprende a comunicar señales del primer tipo:

  • Sonríe, pero de verdad. Ya sé que es el peculiar consejo, pero es que funciona. No sólo se ha demostrado que al sonreír conseguimos que la concurrencia confíe más en nosotros, sino que igualmente nos perciben como más generosos y extrovertidos.
  • Aunque existe mucha disparidad científica en cuanto a su utilidad, parece ser que consolar rápidamente las cejas es una señal social que transmite cercanía y buena voluntad.
  • Mantén un habla corporal hendido. Intenta no cruzar brazos ni piernas, ni tocarte la cara. Son señales defensivas que inconscientemente pretenden cubrir tus puntos débiles, transmitiendo inseguridad y desconfianza.

6. La fórmula para nacer conversaciones

La fórmula que más fuerza ha demostrado para iniciar conversaciones es la Triangulación. Se manejo de crear un triángulo entre tu, tu interlocutor y poco que tengáis en popular, con un comentario sobre lo que estáis haciendo, viendo o escuchando.

Te pongo un ejemplo.

Imagínate que estás en el tren de Barcelona a Madrid. Son casi tres horas sentado al banda de un desconocido. Podrías triangular un tema diciendo “Disculpa, ¿sabes a qué hora tenemos previsto venir a Madrid?”. Tan realizable como esto.

El segundo paso es suceder de la triangulación a la conversación. La guisa más natural es añadir información tuya que pueda aplicarse a tu interlocutor. Yo le he aguado como la pregunta Tú igualmente, y en el ejemplo precursor sería poco como:

¿Tú igualmente estás viajando por trabajo?

Lo venidero es no quedarte atrapado en una cháchara trivial (de que trabajas, etc.) porque se ha comprobado científicamente que puede penalizar mucho la interacción. Para ello tienes dos posibles maravillosos:

  • Usar preguntas que contengan emociones como “¿Qué es lo que más te motiva de tu trabajo?”
  • Usar preguntas que empiecen por Por qué: “¿Por qué decidiste estudiar derecho?”

7. El secreto para amparar viva una conversación

Si has seguido los pasos anteriores, lo más probable es que ya hayáis empezado una conversación. Ahora tu único objetivo solo debe ser uno:

Descubrir en qué te asemejas a tu interlocutor.

Se ha demostrado en varios estudios científicos que la similitud es una utensilio de influencia potentísima. Encontrar lo que os une fortalecerá vuestra sensación de cercanía y mecanismo, y tu interlocutor te verá con mejores luceros.

encuentra similitud

Los temas con los que puedes vincularte pueden ser tan sencillos como que estudiaseis en la misma universidad, que veranearais en el mismo pueblo de la costa, que os guste el mismo tipo de música o que tengáis algún amigo en popular.

Encuentra lo que os une, y dirige la conversación cerca de allí.

8. Muestra tus virtudes… y tus vulnerabilidades

Una de las principales consecuencias de mi timidez adolescente fue intentar mostrarme siempre muy seguro de mí mismo, lo que suponía no revelar mis verdaderas emociones prácticamente a nadie.

Eso me privó de muchas amigos, y ahora sé exactamente por qué.

No era porque yo no me abriera emocionalmente. Era porque no permitía que los demás se abrieran conmigo.

Incluso cuando estés hablando con cualquiera que acabas de conocer, es buena idea revelar poco personal sobre ti. Porque, siempre que no sea demasiado comprometido ni precipitado, conseguirás que el aberración psicológico de la reciprocidad trabaje por ti.

Dicho de otra forma, si tú te abres, los demás se abrirán. De esta forma sentirán que les conoces mejor, y se ha comprobado en estudios que con eso les gustarás más.

Cómo solidificar tus relaciones

Ser más sociable no solo implica vencer tus miedos y nacer conversaciones, igualmente supone ser capaz de convertir esas interacciones fugaces en relaciones que perduren en el tiempo.

En esta etapa del proceso no hay demasiados secretos y sí proporcionado esfuerzo. Cuanto más similares seáis mejor conectaréis, pero igualmente deberás cuidar el resto de los cuatro fundamentos de la amistad: la frecuencia, la proximidad, la duración y la intensidad.

9. Frecuencia

Sencillamente, si quieres robustecer tu relación con cualquiera deberás verlo con asiduidad.

La ciencia dice que por lo menos deberías establecer contacto una vez cada quince días, y aunque lo ideal es que lo hagas en persona, hoy en día tienes multitud de opciones para conseguirlo:

  • Emplazar por teléfono
  • Despachar un whatsapp
  • Escribir un email
  • Dejar un mensaje en Facebook

Conozco concurrencia que incluso tiene alertas en la memorándum que le recuerdan que debe contactar con sus amigos. Hazlo como desees, pero si quieres amigos deberás esforzarte en verlos a menudo.

10. Proximidad

La proximidad física igualmente es fundamental para crear relaciones más sólidas, por eso en el punto superior he remarcado la importancia de encontrarse en persona.

Cuanto más cerca estés de cualquiera, viejo posibilidad de contacto. Así se explica que hicieras tantos amigos cuando marchabas de delirio con tus compañeros de colegio. Esto quedó demostrado en un estudio en cadetes de policía, donde las amigos más fuertes se forjaron entre los estudiantes que dormían en el mismo barracón.

busca proximidad

Aunque mudarte al suburbio de las personas con las que quieres establecer relación no suele ser posible, puedes crear otro tipo de proximidad mediante videollamadas por Skype, por ejemplo.

11. Duración

La duración de estos contactos igualmente es fundamental. De mínimo te servirá citarse con cualquiera si te vas al extremo de 10 minutos, ¿verdad?

Si no puedes encontrarte con tus amigos tan a menudo como te gustaría, por lo menos cuando lo hagas haz que dure.

12. Intensidad

La intensidad es el posterior componente para crear una relación de amistad, pero no por ello menos importante.

Cuanto más intensos y emocionales sean tus encuentros más fuertes se volverán vuestros lazos. Por eso las mejores amigos igualmente se forjan en la infancia: porque allí las emociones están mucho más presentes.

Por fortuna, un estudio demostró que si estamos con cualquiera mientras vivimos poco emocionante, lo terminaremos asociando a esa persona. Para aprovecharte de este aberración propón a tus amigos actividades que os puedan generar emociones, como un delirio de aventura o una reconocimiento a un parque de atracciones.

Una última conclusión

Ser más sociable es posible y a través de los estudios científicos de este artículo ya te he demostrado cómo. Pero requiere esfuerzo.

Por eso considero que lo más importante es que te plantees por qué quieres ser más sociable.  ¿Verdaderamente necesitas más concurrencia en tu vida? ¿O porque se supone que es lo que deberías hacer?

Te darás cuenta que estás en el segundo caso cuando prefieras quedarte en casa en superficie de ver tus nuevos amigos. Lo que ocurre es que la sociedad nos ha vendido que debemos ser extrovertidos para ser felices, y sencillamente no es así.

En el primer caso, la prescripción es sencilla. Sal ahí fuera, con miedo, y empieza a conocer concurrencia. Y luego esfuérzate por amparar el contacto.

Tan realizable y tan difícil a la vez. Pero con perseverancia lo lograrás.

No hay otra forma.

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