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Relación entrenador-jugador – Lorena Cos

Tras un cerrojo de temporada atípico y un principio irregular, nos encontramos de nuevo en el punto de partida. Es momento de construir grandes equipos como diría mi buen amigo y compañero, Pep Marí, formar plantillas sólidas, robustecer alianzas entre sus miembros y esperar a que llegue la competición con parte de los deberes hechos.

Hoy os quiero cuchichear de una alianza muy peculiar, en sinceridad la más importante y sin la cual nadie tiene sentido.

Preparador- Participante:

Es cierto que la labranza del preparador es compleja por la cantidad de aspectos que debe de trabajar, observar, analizar y tener en cuenta. Siendo a veces complicado demorar a todo y de ahí que entrenadores como tú, que ahora me lees, decidan inquirir nuevas herramientas de las manos de profesionales, psicólogos del deporte.

Para trabajar este aspecto no importa si estamos entrenando niñ@s, semi-profesional o profesional. Todos son personas aunque de diferentes edades y encima con poco en global, emociones. Si es cierto que encontraremos matices a la hora de cómo nos relacionamos, pero la intención y el valencia es el mismo.

Esta alianza resulta fundamental para determinar de guisa positiva el incremento de las habilidades y del rendimiento deportivo durante la temporada.

He asesorado a muchos entrenadores a lo derrochador de mi trayectoria profesional en estos 10 primaveras y sigo aprendiendo de todos ellos. He conocido entrenadores poco implicados en esta relación, otros con una implicación intermedia y los que más, una plena consciencia de que sin ello, no hay nadie que hacer.

La queja por excelencia del preparador en presencia de esta situación siempre es la descuido de tiempo, y yo les digo siempre lo mismo, «Sin tiempo no hay relación y sin relación no habrá resultados».

Es la primera premisa que entorno cuando trabajo con un preparador, si quieres construir grandes relaciones con tus jugadores has de implicarte y para hacerlo es necesario modificar tiempo.

Resulta indispensable que el preparador dedique a cada uno de sus jugadores, adentro del campo y fuera, una atención personalizada que les haga sentirse participes del todo y a la vez sientan que el preparador se implica con ellos encima de con el clan.

En mis formaciones a entrenadores me gusta resaltar que el preparador es un alternador de contextos; es responsable de crear un bullicio de conformidad y de confianza donde puedan desarrollarse los talentos individuales en escudriñamiento del adecuadamente global.

Construir relaciones de calidad y de confianza con los jugadores no resulta una tarea sencilla. Cada tahúr es un mundo y por consiguiente tienen deyección muy diferentes y reacciones totalmente opuestas en muchos casos, aunque hay una cosa en la que todos coinciden: el querer ser reconocidos e importantes como jugadores.

El punto fortuna en cualquier relación con un deportista es conocer lo que positivamente mueve a esa persona, las motivaciones que causan sus actitudes y comportamientos. Para ello hay que escuchar encima de observar.

Si consigues que el tahúr se sienta comprendido, será a partir de entonces cuando se mostrará dispuesto a sacrificarse en cuerpo y alma por el equipo. Tienen que aceptar que hay aspectos importantes para el adecuadamente del equipo que se verán amenazados si no se renuncia al individualismo de cada uno.

Conocer a la persona más allá del deportista te otorgara un postura mucho más cercana. Por ello es necesario que el preparador conozca cómo ha sido su vida profesional (equipos en los que ha jugado, por qué se ha ido, qué entrenadores ha tenido y qué tipo de liderazgo han empleado con él…), y encima conocer cómo es en su vida personal (grupo, aficiones, qué hace al salir de entrenar…) puesto que lo que pase fuera del club, afectará de cierta guisa a su rendimiento.

Al fin de cuentas si conseguimos que los jugadores se sientan adecuadamente en lo que a nosotros nos compete, conseguiremos que entrenen adecuadamente y que por consecuencia jueguen adecuadamente.

8 puntos que considero fundamentales:

  • TIEMPO: Primero y más importante, invierte tiempo e incluye en tus planificaciones diarias un espacio para este objetivo.
  • ACCESIBILIDAD: Muéstrate cercano y accesible, evita poner muros entre uno y otro, eso no ayuda.
  • ESCUCHA: Audición al tahúr e identifica sus deyección.
  • INTERCAMBIA: Intercambia opiniones y favorece el diálogo con ellos.
  • PERSONALIZA: Crea espacios individualizados y personalizados donde el tahúr sea lo único que valía.
  • COMPARTE: Comparte tus criterios y tus evaluaciones con ellos y deja que aporten.
  • RECONOCE: Ocúpate de que el trabajo de tus jugadores sea agradecido y recompensado.
  • OBSERVA: Observa al tahúr más allá del deportista y lee sus emociones para demorar hasta él.

Si eres preparador, me gustaría que compartieras con nosotros lo qué haces para trabajar la relación entrenador-jugador.

Gracias 🙂

Próximamente os hablaré de cómo construir la cohesión interna adentro de un equipo.

Mucha suerte en vuestros proyectos

— Lorena to lorenacos.es

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Tu relación con la comida

En las sesiones de Coaching NutriEmocional, hay algunas preguntas que me repiten mucho (de estos meses antes, más).

«¿Por qué tengo anhelo tan a menudo? O ¿Por qué no puedo detener de pensar en comida?» «¿Por qué lo qué como, no como, cantidades… son el centro de mi vida?»…

¿Te pasa a ti, may?

Si te fijas, y pones atención, lo que comes impacta en tu nivel de energía y en tu estado emocional y tus estados emocionales, van a influir en qué comes, cuánto, cómo y para qué… comes lo que comes.

El engullir, va más allá, del acto en sí de engullir, más allá de generarnos esa energía que necesitamos para comportarse.

El acto de engullir, es un acto de autocuidado. De simpatía a una misma. Pero para montar ahí, tienes que estar muy conectada contigo, con tu cuerpo, tus deyección, Conocerte muy aceptablemente, para cubrirlas y darte efectivamente lo que estás necesitando en cada momento, sin tapar/ guatar con la comida (cuando no es anhelo fisiológica).

Si miras más allá, del acto de engullir, en sí, influyen un sinfín de factores: tus creencias, tu modo de pensar, tus emociones, costumbres familiares, civilización, la sociedad, tu historia de vida y encima, se usa como un arbitrio (aprendido desde bebés) para manejar las emociones (aburrimiento, ansiedad, infructifero interior, soledad, estrés, tristeza, remuneración…).

Ya ves, que tu relación con la comida, va más allá del acto de engullir en sí (energía, masticación, unión, digestión, excreción…)

Si presta atención, te darás cuenta que tu relación con la comida, dice mucho de ti, y encima, es cambiante, varía y está relacionada con otras áreas de tu vida. La forma en la que comes, palabra de ti, de tus relaciones, de tus emociones, de tus hábitos, de tu estilo de vida, de tus costumbres, y de tu vigor… y sobre todo, de la relación que tienes contigo misma, con tu cuerpo… de tu autoconcepto.

¿Eres consciente de las veces que comes (o no comes) o bebes, sabiendo que no te sienta aceptablemente, o que no te conviene eso qué comes (intolerancia, cantidad…)? Es opinar, comes y bebes incluso sabiendo que luego te vas a arrepentir, o te vas a observar con delito, o pesada, o fatigada…

Atribuimos a la comida muchos significados, de forma consciente o inconsciente. Ya que engullir nos aporta calma, bienestar… aunque sea a corto plazo y dure un «plis».

Y todo lo que te estoy diciendo, es para que veas que hay una intención positiva, a veces, inconsciente, en todo estos comportamiento, por eso, la importancia de conocerte, para aprender que estás necesitando de verdad, e ir a la raíz del problema, para dejar de parchear tus malestares con comida.

Asociamos inconscientemente, la comida, a una menester de confort, de cariño, de compañía, para relajarnos, calmarnos, divertirnos, de guatar vacíos… y si empiezas a poner atención en el acto de engullir, verás todas esas asociaciones y de dónde vienen.

¿Te das cuenta de que la relación que mantienes con la comida, es una guisa de relacionarte contigo, con tu cuerpo, con tus deyección?

Puede ser una vía de autoconocimiento, de crecimiento personal, si tú decides verla así. Puede ser una vía para explorarte a través de ella, una guisa de conocerte, de crecer y transformarte.

¿Y si empiezas a poner atención en tu guisa relacionarte con la comida, contigo y con tu cuerpo?

Te invito a partir de hoy a poner atención. Pero, porfi, hazlo desde un papel de observadora, como si te vieras en una película, sin juicios, con curiosidad y con amabilidad alrededor de ti.

«Como es exterior, es adentro». Si aplicas la regla de las relaciones como espejo, la comida no iba a ser menos.

Descúbrete y encuéntrate en estas dos relaciones que tendrás de por vida:

  • La tuya contigo misma, dónde tu cuerpo es tu «casa» en esta vida.
  • Y la tuya con la comida, que te da mucho más que energía.

Y si quieres ir más allá, yo puedo acompañarte a ganar una relación sana y en calma con la comida, con tu cuerpo y contigo misma.

Tu vida cambiará, cuando tú cambies. La VIDA te está invitando constantemente a crecer, a cambiar, a mirar interiormente de ti…

Un abrazote multivitaminado.

May

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PD.  ¿Quieres aprender cómo te puedo ayudar a tener una relación sana y en calma con la comida, con tu cuerpo y contigo misma?

Septiembre viene con un tesina muy particular, al que mi equipo y yo le estamos dedicando mucho tiempo, energía y lo más importante, mucho Sexo.

Solo te digo que será un delirio de autoconocimiento, donde tu relación con la comida y con tu cuerpo serán los maestros para conocerte y transformarte.

Si esto que te digo, ya te resuena, y tienes «anhelo» de un cambio de verdad, puedes tener una sesión para ver si este proceso es para tí.

Me encantaría saber más. Quiero esa sesión >>>

La entrada Tu relación con la comida se publicó primero en May Moron.

— May Moron to maymoron.com

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secretos para mejorar tu relación

Son tiempos difíciles los que corren en estos momentos; en plena crisis de la COVID-19 las tensiones que nos afectan se reflejan en todos los ámbitos de nuestra vida, y las relaciones de pareja no son ajenas a estas tensiones.

Por suerte, el Mindfulness (igualmente llamado Atención Plena) puede ser una gran ayuda para evitar esta clase de desgastes en la relación amorosa.

¿Cómo podría el Mindfulness ayudarnos a mejorar la relación de pareja?

A la hora de topar cualquier tema relacionado con las parejas, me viene a la mente el título del ejemplar de Philippe Caillé, Uno más uno son tres, en el que da a entender que a la hora de topar la pareja tenemos que susurrar de cada uno de los miembros de la misma pero igualmente de la relación en sí.

Así, la relación es ese tercer punto que surge de la confluencia de dos mentes, de dos cerebros, de dos cuerpos, de dos biografías, que se unen, con la complejidad que ello conlleva.

Vamos a seguir la propuesta de Dan Siegel, ya que nos ayudará a ver qué aspectos de la relación pueden mejorar incorporando el enfoque del Mindfulness. Este autor, en su ejemplar Mindsight, acento de la integración como la forma de poder unir principios diferenciados de un sistema y es la vía directa en dirección a la concordia en la pareja. El expansión de la integración implica los siguientes principios.

1. Prestar atención a la diferencia

No consiste en que el otro/a sea como yo había pensado, o como a mí me gustaría, sino respetar sus ideas, creencias y costumbres.

2. Acuerdo y flexibilidad frente a rigidez o caos

El autor acento del río de la integración como el fluir de un sistema integrado; frente a las dos orillas del río, el caos y la integración, los dos extremos en los que pueden caer las parejas.

La rigidez vendría a suponer el encorsetamiento de la pareja, la pérdida de ilusión… y el caos podría identificarse con la desaparición de un relato popular en la pareja, una continua improvisación…

Podemos deducir que las parejas que se dejan transigir por el río de la integración son más felices que las que caen en los dos polos opuestos…

3. Desarrollar la conciencia de la pareja

Através de técnicas derivadas de la atención, podremos entender con decano precisión el estado de la relación, las reacciones de la otra persona parte de la pareja, y desarrollar la amabilidad en la relación.

4. Integración horizontal

Si la comunicación se zócalo en esquemas de dominación/sumisión es evidente que la pareja no va a fluir, y que este desequilibrio de poder puede contaminar seriamente la relación. De nuevo, la amabilidad o la bondad amorosa, metta, es el contraveneno valentísimo para esta dinámica.

5. Integración interpersonal

El expansión del “nosotros” en vez del “yo” nos va a proporcionar un sentido a la pareja cuyo significación es muy valioso: desarrollar nuestros circuitos de resonancia nos permite apreciar el mundo interior de otras personas, la pareja en este caso, y ser incorporado en el mundo de otra persona nos hacer sentirnos felices.

Pautas para meditar

En nuestra consulta hemos podido observar cómo si el Mindfulness se desarrolla adecuadamente y se trabaja de forma conjunta con la pareja, es muy útil en parejas que están enquistadas en conflictos, o en parejas que luchan contra pautas rígidas de defensa u otras que son propensas a arrebatos caóticos de desilusión, ya que ilustrarse a detectar los estados de reactividad generados por el sistema de “huida o ataque” y transigir al sistema nervioso al estado receptivo necesario para una conexión verdadera y duradera nos va a proporcionar la concordia necesaria.

Integrando las herramientas del Mindfulness, aceptando las diferencias de cada uno de los miembros, se puede deducir la hostilidad que suelen caracterizar las relaciones disfuncionales y emprender una nueva vida de pasión y compasión ya que fomenta la integración en la pareja y de la pareja.

Tanto si has practicado la meditación Mindfulness como si eres un recién llegado a este campo, te proponemos que desarrolles la atención; para ello la meditación de los tres minutos es un memorial maravilloso que puedes poner en practica en cualquier momento del día: por ejemplo, en situaciones en las que notes que te encuentras afectado o con las emociones que se adueñan de ti. Esta meditación tiene tres partes correctamente diferenciadas, como veremos a continuación.

1. Acogida

Comenzamos entregando nuestro peso a la seriedad, prestando atención a las partes en las que el cuerpo está en contacto con el suelo. En esta primera parte prestaremos atención a cualquier sensación corporal que notemos, prestaremos atención a qué emoción está actuando en nosotros y a cuáles son los pensamientos que pasan por mi inicio. Suceda lo que suceda aceptamos lo que es.

2. Respiración

Llevamos nuestra atención a la respiración, sin modificar cero, sin esperar cero, percibimos cómo respiramos: si es superficial, si es más intestinal… podemos hacer que la exhalación dure un poco más si esto nos aporta calma. Y descansamos en la respiración.

3. Envés a la normalidad

Poco a poco vamos abriendo nuestra conciencia a los sonidos del extranjero, comenzamos a mover alguna parte del cuerpo, para incorporarnos a lo que estábamos haciendo, pero de otra forma.

— Álvaro Ruiz de Ocenda to psicologiaymente.com

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Tu relación con la comida en época de crisis

El uso de la comida como «parche» para sentirte bien.

Hay muchísimos factores, impulsos/impactos, externos e internos, que influyen a la hora de comer y en tu relación con la comida

Cuando tomas la decisión consciente o inconsciente de comer o no una cosa u otra, hay muchos factores que participan e influyen en esa decisión y en tu forma de comer.

Dónde has nacido y te has criado, la cultura, la familia, las tradiciones, el estilo de trabajo, la edad, la salud, las experiencias, los recursos económicos…y también, por supuesto, tus pensamientos, creencias, emociones, estado emocional.

¿Qué crees sobre la comida, sobre tu cuerpo…? ¿Cómo eran tus comidas de pequeña?  ¿Qué te decían en relación a la comida tus referentes, padres, tutores…? ¿Qué te dices en relación a la comida?

Todo eso impacta en tu relación con la comida, y tu manera de comer.

Y lo qué está pasando en tu vida, en este momento, tus circunstancias personales, familiares, sociales… puede repercutir en tu manera de relacionarte con tu estilo de alimentación.

Ahora, por la situación inesperada, y totalmente nueva y desconocida para todos, que estamos viviendo, se han activado memorias de miedos, inseguridades… Es como si estuviéramos en un estado de alerta constante, por la gran incertidumbre que esta situación precise, está generando. Eso conlleva estrés, ansiedad, inseguridad… La situación precise, ha hecho que hayamos cambiado nuestras rutinas, de un día para otro, y eso, ha afectado a nuestra forma de vivir, de relacionarnos y de comer.

Ahora estamos (la gran mayoría) todo el tiempo en casa. Para algunas personas con el acompañamiento de toda la familia, los niños, la pareja, incluso sus mayores … y para otras, les toca vivirlo en soledad, o con una misma (como yo). Las dos situaciones pueden generarnos estrés. Casi nadie se libra hoy, de sensaciones incómodas.

Nuestra forma de comer es un reflejo de lo que pasa en nuestro inside y nuestro exterior.

Nuestra forma de comer no es lineal, según lo que ocurra en nuestra vida puede ir cambiando (situaciones de enfermedad, de estrés..). Es algo, regular y pure.

Y cuando la vida te cambia todo, en un momento, hay un período de adaptación que requiere su tiempo. Lo interesante es llevar estos cambios, como una oportunidad de conocernos mejor.

El uso de la comida como parche (= recurso-instrumento-medio-vehículo).

Para muchas personas, la comida ha servido como un recurso aprendido para gestionar emociones, ante situaciones de estrés y/o cubrir ciertas necesidades (seguridad, protección, compañía, sentirse bien…). Y es regular, que ante los cambios inesperados, situaciones intensas, se nos mueven todo…  y echemos mano, de «algo» tan routine y a mano, como es la comida.

Asociamos la alimentación y las emociones, desde bebés. Ya que, desde pequeños, acudimos a la mami y a la comida porque es un acto que nos da seguridad, nos tranquiliza, nos acerca a un lugar seguro (mama es  = alimento = seguridad = confort = consuelo = calma = dulzor). El alimento genera químicos que nos hacen sentir bien, como serotonina, endorfinas … y eso, nos ayuda a relajarnos (aunque sea momentáneamente).

Por eso, es importante, darle la naturalidad a sentirnos así, y saber que la comida es un recurso más, (como puede ser el tabaco, las compras, el alcohol…o parches más «ecológicos» y útiles, como deporte, escribir, leer, escuchar música, pintar, bordar..). Es un medio que usamos para sentirnos mejor, eso sí, momentáneamente, porque el problema va a seguir estando. Hay otros recursos, además de la comida para generar estado de bienestar, no solo a corto plazo.

Si tu vía de escape, tu recurso, para sentirte mejor, es la comida, de forma routine. Yo te invito a que veas esa relación tú y la comida, de una manera diferente, a partir de hoy.

¿Y si usas tu relación con la comida para conocerte?

Mirar adentro para saber cuándo la usas y para qué, te va a llevar a tomar consciencia de qué está pasando dentro de ti. Tomar consciencia de la información que te da, del mensaje que hay detrás, del solo hecho de comer. Es una manera de conocerte.

El comer como parche, te da el mensaje de cómo te sentimos y qué necesitas. ¿Y si dejas de parchear tus malestares con la comida? Puedes aprender mucho de ti, a través de esta relación (comida y tú). Para eso te invito a parar, hacer esa pausa antes de lanzarte a comer. Poner atención en tu sentir, aprender a escucharte para ver que estás  necesitando, de verdad.

“Como porque estoy aburrida, como porque tengo ansiedad, como porque me siento sola…”

Si pones atención y empiezas a poner tu foco en tu sentir, y empiezas a observarte con curiosidad, sin juzgarte, como si estuvieras viéndote en una peli y tú fueras la protagonista. Y cuando te veas, con ganas de picoteo, o comiendo de más… simplemente, obsérvate sin juicios:

¿De qué me informa ahora ese mensaje? ¿Qué me quiere decir? ¿Para qué quiero ese antojo? ¿Es hambre actual o solo quiero cambiar el estado en el que me encuentro?»

Si te paras para ver el mensaje que te trae esa emoción, ese sentir, puedes conocer esa parte de ti, que tal vez, has callado durante mucho tiempo, con comida.

Yo como coach que soy, te invito, a que te hagas preguntas, para que tú misma te des las respuestas de qué necesitas:

¿Para qué estoy comiendo diferente?

En momentos de disaster personales, y ahora, en este momento precise, con la situación que estamos viviendo, es pure y regular, que cada persona, use los recursos que conoce y tiene a mano. Estamos viviendo cambios y es más, han sido de un día para otro. Y te repito, es regular que hayas cambiado tú, tu relación con la comida, tus hábitos, tu vida…

Cambios intensos, rápidos, adaptación si o si, de un día para otro. Y si vemos y vamos, más allá, podemos aprovechar esta situación desfavorable, para sacar muchas cosas favorables. Estos cambios los podemos usar, para conocernos en las adversidades, para conocernos como nos manejamos emocionalmente y mentalmente. Cómo estamos gestionando esta situación, cube mucho de nosotros y de nuestra manera de ser y estar en el mundo.

Nuestras relaciones son una manera de conocernos, e igual pasa en la relación con la comida. La comida es nuestra gasolina, y nos da, además, placer, pero también puede ser un medio, un vehículo, un recurso, para sentirnos bien, en calma, gestionar emociones, para cubrir necesidades…

Ante una situación como la que estamos viviendo, nuestro cuerpo se siente en peligro y activa el estado de alerta. Nuestra necesidad de seguridad (física, psicológica, económica…) se tambalea, y es regular, acudir a un recurso aprendido para calmarnos, como la comida.

Las circunstancias han cambiado, tú también, tu relación con la comida y tu estilo de vida, puede que también.

Pregúntate: «¿Y si aprendo de mi, en mi relación con la comida? ¿Y si voy adentro y conecto conmigo misma, en vez de tapar con la comida lo que siento?»

Esta situación te está invitando sí o sí, a ir hacia adentro. Llevar la atención a lo inside. Dejar de poner la atención tanto afuera y reconectar contigo a un nivel más íntimo. Coger las riendas de tu mente, abrazar tus emociones, hacerte dueña de tus acciones y de tu situación, ahora.

La comida es solo una manera de relacionarte con «eso» que pasa, dentro y fuera de ti. Es un recurso, un medio, que te ayuda a gestionar las emociones pero no siempre es el mejor recurso, ni el más útil, o productivo. La comida bajará tu estado de estrés, ansiedad, angustia y malestar en normal, y, no dudo que te dará calma, pero…lo hará solo momentáneamente. El problema seguirá cuando termines de comer y encima añadirás un sentimiento de impotencia, culpa, vergüenza, frustración…

Pregúntate:

  • ¿Qué necesidad hay debajo? no te quedes en la superficie, ve más allá.
  • ¿Cómo estás interpretando lo que ocurre? ¿Qué tipo de pensamientos tienes la mayor parte del día?
  • ¿Cómo estás experimentando y viviendo esta situación? ¿Qué es lo que te dices, lees, ves, escuchas, hablas…?

Hazte preguntas con mucha curiosidad y autocompasión:

Antes de lanzarte a comer…pregúntate:

  • ¿Para qué está, en este momento, este antojo o necesidad de comer «XXX»?
  • ¿Realmente tengo hambre física, o quiero cambiar el estado en el que me encuentro?
  • ¿Es un hábito de media tarde, noche, es algo más emocional…?
  • ¿Qué me quiere decir?
  • ¿Y si me relaciono con “eso” de forma diferente en este momento?
  • ¿En qué momentos me pasa?
  • ¿Qué alimento es el que me suele apetecer, dulce, salado, bollería, lácteo…?
  • ¿Lo tengo asociado con algo de pequeña…?
  • ¿Qué hora suele ser? ¿Suele ser a media tarde, noche…? ¿Me da en algún momento concreto del día?
  • ¿Dónde estoy? ahora en casa, pero ve más atrás en el tiempo.
  • ¿Qué estoy haciendo? es momento de (tele) trabajo, no trabajo, niños, nada…
  • ¿Con quién estoy? niños, pareja, sola…
  • ¿Cómo me sientes? triste, sola, enfadada, angustiada, estresada, ansiosa, impotente…

Y si….te PARAS, y pones atención en tu SENTIR, llevas el foco a tu RESPIRACIÓN (solo respira y siente) y desde la observación más autocompasiva (sé amable contigo, no te juzgues), te empiezas a relacionar, con TODO ESO, desde la curiosidad, amabilidad… Es ahí, donde cambia tu manera de verlo todo.

En cambio, si lo haces desde tu crítico, desde tu juez inside, desde el no permitirte sentir lo que sientes, es dónde aparece esa lucha interna, y con ella, la culpa, enfado, frustración… y ahí, se generan todas esas emociones, sensaciones y sentimientos, que realmente queremos evitar. Por lo que le damos más energía a todo lo que no queremos y generamos el efecto contrario.

Nuestros recursos (comida, en este caso) aparecen cuando hay alguna situación (interna/externa) vivida con mucha emocionalidad e intensidad y al no tener una buena gestión emocional, acudimos a algún recurso/medio, ya conocido, para calmarnos (comida, tabaco, alcohol…). El problemas es cuando usamos, por regla normal, la comida como ese parche, o recurso. Es nuestro mecanismo principal para calmarnos en situaciones difíciles. Es decir, no sabemos gestionar si no es con la comida.

Sentimos algo, que no sabemos manejar y por eso, acudimos a nuestro “recurso aprendido», que tenemos asociado a que en el pasado nos ha ayudado a manejar nuestros estados emocionales y la usamos para tapar, calmar nuestros malestares (mami = alimento = calma = seguridad = protección = confort = consuelo = afecto…).

¿Cuáles serían otras formas, para ti, de manejar la situación sin tener que acudir a la comida como único medio para sentirte en calma?

La comida o ciertos alimentos pueden ser un recurso, y es verdad, que tienen un efecto calmante, que nos hace sentir bien…pero no siempre es el mejor recurso, ni el más útil o productivo, como te he comentado antes.

Si lo que sientes es miedo, ansiedad, soledad…la comida no te va a quitar ese miedo o ansiedad, o tu soledad. Ojalá la comida pudiera quitarte, de verdad, ese miedo, malestar, o lo que sea que sientes… pero no es así.

Hay que dejar de pedir a la comida lo que no puede darte.

Te puede aliviar, no hay duda, te baja la intensidad, no hay duda, pero… solo momentáneamente. ¡¡Solo eso!!

Hay un trabajo de cada una, a nivel profundo, íntimo.

Pregúntate:

¿De qué manera puedo bajar la ansiedad, estrés, malestar… no solo a corto plazo? ¿Cómo puedo manejar mi ansiedad, mi aburrimiento, esa sensación de soledad, estrés…?

Busca otras estrategias, otros recursos sin acudir a la comida.

Seguro hay otras muchas cosas que te hacen sentir bien, sin acudir a la comida. Bien a largo plazo.

Si a la primera que te encuentras mal, incómoda, no te paras a ver qué mensaje te da esa emoción/sentir que te incomoda, solo estás tapando o poniendo una tirita en la herida, pero no curándola.

Obsérvate, y solo respira y siente. Verás que no pasa nada, solo hay que sentir lo que sientes y se irá diluyendo, y entonces, podrás tomar decisiones más conscientes en un estado más calmado.

No tengas miedo a sentir. La incomodidad y la incertidumbre son parte del ser humano, de la vida. Mira qué emoción/sentir hay de fondo, y escucha el mensaje antes de taparla con comida.

Pregúntate:

  • ¿Cómo puedo darle un sentido más de amor a este momento?
  • ¿Cómo puedo gestionar de una forma más ecológica lo que siento en este momento?
  • ¿Qué estoy sintiendo? ¿Dónde lo siento? Ponle nombre a lo que sientes…y déjate sentir, sin hacer nada más.

Por ejemplo:

«Siento miedo». Es falta de seguridad. ¿Cómo me puedo sentir más segura, ahora? Dite: «Realmente estoy segura, estoy en casa, tengo comida, agua, salud… «AHORA está todo bien. Ocúpate de lo único que tienes, ahora, que es este momento.

«Siento aburrimiento». Es darle sentido a este momento, a tu día. Pero, ¿qué pasa si no haces nada, solo SER? No hacer nada a veces, es mucho. Busca actividades que te hagan sentir bien (música, pintura, punto, baile, ejercicio físico, lectura, escritura, peli, llamada, vídeos de crecimiento private, audiolibros, baño, juega con los peques, ayuda a alguien…)

«Me siento con ansiedad por la incertidumbre. Pues no te queda más que aceptarla, porque es parte de la vida. Suelta esos pensamientos del futuro, o de lo que fue, o de lo que se podía haber hecho y no se hizo. Ocúpate de hoy, de este momento. Practica la Atención Plena a este momento. Entrénate en la práctica del Mindfulness. Ocúpate de qué piensas, qué sientes, qué haces, ahora…».

Date permiso para EXPRESAR tus emociones: tu miedo, tu tristeza, tu angustia…. o lo que sientas. Si lo puedes comentar con alguien, que te pueda apoyar y desahogar genial (sin meterte más «Mierda» en tu cabecita), y si no, lo escribes en un papel y luego arrugas o rompes o quemas (muy liberador). Y si sola no puedes, pide ayuda a un profesional. Pero… descárgalo de tu mente, no te lo comas, no te lo calles.

Cuida tu lenguaje inside, lo que hablas, escuchas, ves…

¿Y si empezamos a usar palabras que no generen miedos?

Cuidado con las palabras que usas. Ya que con nuestro lenguaje (interno y externo), generamos pensamientos, emociones y definimos nuestra experiencia.

La Práctica de la Atención plena te puede ayudar en tu día a día, en normal. Y la Alimentación Consciente te puede ayudar en tu relación en la comida, en explicit.

Y si realmente quieres dejar de usar la comida como único recurso ante tus malestares, la Práctica de la Alimentación Consciente, puede ayudarte mucho. El cultivo de la atención plena, llevada a la comida, hará que cambies totalmente tu forma de relacionarte con la comida, con tu cuerpo y contigo misma.

  • ¿Y si aprovechas estos días para trabajar tu relación con la comida?
  • ¿Y si aprendes a gestionar la ansiedad, tus malestares, de una manera más ecológica, productiva, útil… sin tener que acudir a la comida?

De verdad, quiero ayudarte y acompañarte estos días. Por ello, estoy aportando y compartiendo contenido de valor.

Y si quieres ir más allá, yo puedo acompañarte a lograr una relación sana con la comida, con tu cuerpo y contigo misma.

Tu vida cambiará, cuando tú cambies. La VIDA te está invitando constantemente a «estar en casa» =  «volver a ti», volver a conectarte con tus necesidades ignoradas.

Te invito a un café digital para que me cuentes tu historia e inquietudes y yo te cuento cómo podría ayudarte a resolverlo.

Reserva aquí tu sesión. Yo invito al café  ☕>>

Un abrazote al corazón ?
Might

PD. Hay que ir pensando en la recuperación de toda esta experiencia. Saldremo, ¡¡claro que sí!! y mejor si salimos unidos, más humanos, más conscientes, amorosos y fortalecidos.

La entrada Tu relación con la comida en época de crisis se publicó primero en May Moron.

— Might Moron to maymoron.com